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MUJER… ¿UN CUENTO ERÓTICO?

Julia, hermosa mujer aunque entrada en carnes, estaba tomando un baño de agua tibia en la tina de su departamento. Tres mujeres más hacían lo mismo en sus respectivos baños en los tres pisos contiguos del condominio en donde ella vivía.

Julia estaba recostada, con los ojos cerrados aunque sin dormir, relajada, descansando sumergida en el agua. Aun así sus hermosos senos, desnudos y carnosos, sobresalían erguidos sobre el agua ligeramente cubiertos de la espuma de jabón. Ella era una mujer madura de aproximadamente 50 años, a quien el tiempo no había aún vencido sus sinuosas líneas de su fino talle y carnosas caderas, en realidad estas se mantenían firmes y lozanas gracias al voluptuoso carácter que escondía bajo el manto de una apacible mujer de hogar.

Madre de dos hijas, quienes ya habían dejado el seno familiar el verano pasado debido a los estudios universitarios.

Hacía varios años que ella había superado la crisis de la menopausia, y ahora en la intimidad de su alcoba, o de cualquier lugar de la casa, gozaba de gloriosos encuentros sexuales con su marido en cuando se les antojaba. Por fin tenían la privacidad necesaria para hacer realidad todas sus fantasías sexuales sin la “Bendición” del embarazo, ni el uso de los incómodos anticonceptivos, de cualquier clase. En cierta manera se podría decir que la pareja, bajo la batuta de Julia, vivía su segunda luna de miel.

A ella siempre le gustó revolcarse entrelazada con su amante marido y cabalgar sobre él, como en una competencia de rodeo, en el momento culminante. A ella siempre le gustó gritar en la proximidad y durante el orgasmo. Aunque por pudor tuvo que reprimirse durante años por la presencia de sus hijas en la casa. Quejarse, gemir a gritos y hasta decir obscenidades durante el coito fue una escondida necesidad que quedaron presas en su alma durante mucho tiempo… hasta el día en que sus hijas se marcharon.

Julia no había podido controlar su libido de mujer ardiente y sintió vergüenza al sentirse húmeda el día que, abrazado de su marido, despedían a sus “niñas” desde la puerta de su hogar. Sí, sus niñas, como siempre las llamó aun cuando ya tenían 17 y 18, y se iban del hogar.

Una mañana, muy temprano, casi al romper el alba había fornicado con la vehemencia usual que su dorada edad le permitía. Desde hacía un buen tiempo no era su marido quien le hacía el amor, sino todo lo contrario, era ella la que ahora acosaba a su marido sin descanso, quien, debido a las circunstancias, no siempre podía cumplir… Y hoy, sola en el departamento, gozaba del relajante baño tibio, mientras se deleitaba tocando los mordiscos recibidos en su cuerpo.

De pronto tocó sus senos. Sus manos resbalaron suavemente sobre un lugar preciso en la voluptuosa carnosidad de ambos. Tembló y volvió a constatar que eran diferentes. Ella lo sabía. Hacía seis meses ya que había descubierto un pequeño bultito en el seno izquierdo, “del tamaño de un arroz”, pensó aquella vez. Semanas después se lo imaginó del tamaño de un fríjol… y hoy tenía la apariencia de una pelota de golf.

Julia desde el primer instante del descubrimiento pensó inmediatamente en el Cáncer y la Muerte, y la idea la abrumó hasta el límite de la inacción y a repetirse constantemente la irracional letanía de auto consolación: “No es nada… No es nada” como un acto de fe.

Habían pasado ya seis meses del penoso día del descubrimiento, y la constatación diaria del bulto maligno y la deprimente idea seguían sobrecogiéndola.

“Iré al doctor!” prometió esa mañana por primera vez… y cumplió. Más tarde obtuvo una cita en un Centro de Detección del Cáncer, y el especialista que la vio ordenó los test necesarios.

Al cabo de dos días, con los resultados en mano, el oncólogo confirmó el Cáncer… “Del peor… es maligno… -dijo suavemente pero con firmeza-… es maligno y de acción fulminante. Si la hubiésemos tratado a tiempo, es decir hacía tres meses, hubiéramos podido haber evitado su ramificación en el sistema linfático…”.

Hoy era demasiado tarde… Julia murió a los dos meses del diagnostico.

¿Se harían un examen preventivo y rutinario las otras tres mujeres de los departamentos contiguos del mismo condominio en donde vivía Julia, y así salvarían sus vidas?

“Hazlo cariño, este no es un cuento erótico”


10 Responses to “MUJER… ¿UN CUENTO ERÓTICO?”


  1. 5 octubre, 2010 en 23:15

    Dear Michaelangelo, demasiado tiempo sin pasar por tu blog. Lo siento. Me ha hecho gracia tu relato, la menopausia es una bendición y el que se vayan los hijos de casa tiene sus inconvenientes…y sus ventajas!
    Muy logrado el final. Me recuerdas que hace tiempo que no he visitado a mi ginecólogo. Te haré caso.
    Un saludo,

  2. 6 octubre, 2010 en 11:36

    excelente forma de concientizar a la mujer de la necesidad de detectectar un ca.ma. una mamografia es lo ideal.. un abrazo

  3. 3 Michaelangelo Barnez
    6 octubre, 2010 en 23:14

    Dear Anne… Comparto tu parecer… Y la sabia y preventiva decisión de ir al doctor.
    Saludos.

  4. 4 Michaelangelo Barnez
    6 octubre, 2010 en 23:18

    Don Ruben… Las mujeres son muy valientes, mucho más que nosotros. Sino, fíjate como nos negamos con peros y excusas cuando tienen que revisarnos la próstata.
    Saludos

  5. 8 marzo, 2011 en 23:23

    Antes que nada felicitar a todas las mujeres del mundo por el Dia Internacional de la Mujer y decirte que me encanto tu cuento, muy real sabes y la descripción que haces Wauuuuuuuuuu………. excelente, gracias por el consejo, mañana mismo voy a pedir una cita con el doctor………. besitos

    • 6 Michaelangelo Barnez
      10 marzo, 2011 en 10:42

      Dear Nancy… Espero que este cuento haya servido de algo. Nadie está libre de las enfermedades, pero la prevención es nuestro mejor escudo… Suerte en el test y sino, amino mucho animo que hoy el Cáncer es controlable y en algunos casos curable totalmente. Lo digo por una experiencia muy cercana.
      Saludos

  6. 7 MARÍA DEL CARMEN
    11 marzo, 2011 en 10:10

    Hermoso y triste a la vez. Pero, única manera de concientizarnos !
    Buena Michelangelo !

    • 8 Michaelangelo Barnez
      11 marzo, 2011 en 10:30

      Efectivamente… Así es María del Carmen, me pareció mejor escribir un cuento llamativo en vez de dar solo un consejo que muchas veces nos aburre o simplemente no prestamos atención.
      Saludos

      • 9 Anónimo
        19 julio, 2011 en 16:47

        esto es muy groso,yo personalmente me hago examenes anuales sin falta!!!!!besos y hagan prevension amigas

  7. 10 Michaelangelo Barnez
    26 julio, 2011 en 6:19

    Dear Anonimo… Si te haces un chequeo medico anual es muy bueno para tu salud… Fue el objetivo de este no-cuento erótico.
    Saludos


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