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QUIEREN QUE MATE A MI MEJOR AMIGO

Quieren que mate a mi mejor amigo, Boston… pero me reúso a hacerlo. Él me ha acompañado por estos últimos doce años y existe un gran amor entre nosotros dos. Pero ahora, que lo veo muy deteriorado, no sé…

Yo soy un hombre maduro y a él lo conocí cuando era muy joven, casi un bebe. Yo caminaba por la calle, en la noche, por los alrededores de mi casa luego de haber cenado. Era mi habitual caminata para ayudar a mi digestión, y lo hacía dando una gran vuelta por los blocks del vecindario en el que vivo, a través de las calles que usualmente están desiertas.

Era una noche fría cuando lo vi venir desde lejos, caminando en la misma acera que yo lo hacía pero en sentido contrario, así que, si ninguno de nosotros cambiábamos de rumbo, nos cruzaríamos de todos modos en algún punto. Cuando él estaba no muy lejos, sentí miedo, pensé que quizás pueda atacarme, pero inmediatamente deseché ese temor porque él lucia muy erguido, joven, caminando con confianza. Nos cruzamos sin mirarnos ni comunicarnos de manera alguna, pero luego de dos paso volteé mi rostro y mis ojos de encontraron con los de él. Él también había volteado y me miraba intensamente con sus ojos negros. Yo no supe que hacer, pero me quedé parado, allí, mirándolo. De pronto me dio ganas de acercarme y acariciarlo, pero me contuve. Entonces volteé y volví mi mirada al frente y caminé con dirección a casa, con paso calmado, y en el camino me di cuenta que él me seguía. No tuve miedo, sabía que no me atacaría, sino que otro era su propósito. Y así fue como nos conocimos hace doce años. Desde esa noche jamás nos separamos y hemos vivido tratando de alegrarnos la vida mutuamente. Yo lo cuido con mucho amor y él me comunica su alegría de estar junto a mí con la energía que irradia sus ojos negros.  

Hace poco, cuando ambos estábamos recostados en el sofá, acaricié su cabeza y él me miró a los ojos… y creo que descubrió mi pensamiento… y lloró… y se acurrucó bajo mis brazos. Yo no pude resistir y lo abracé con toda mi alma y también lloré. No me resignaba a perderlo y no aceptaba que en solo 12 años hubiera envejecido tanto. Él ahora veía con dificultad y se tropezaba con los mueble de la casa al caminar, pero yo estaba dispuesto a ayudarlo en todo, no solo con la comida sino además en el ya no desagradable momento cuando quería defecar u orinar.

Una noche, mientras dormíamos, comenzó a quejarse y me despertó, él temblaba. Algo le dolía intensamente, dolor que yo no sabía cómo calmar, así que fuimos al doctor, a emergencias.

La doctora me miró a los ojos, en silencio, luego de auscultarlo. Y yo entendí el mudo diagnostico. “¿Qué podemos hacer, doctora?” le pregunté al borde de la desesperación.

“Lo único que le recomiendo es ponerlo a dormir… no sufrirá en absoluto”

“Eutanasia!!!” Palabra que, con solo imaginarla, resonó en mi mente como un interminable eco. Quizás lo permitiría con alguno de mis queridos y más cercanos familiares. No sé. Pero ahora, frente a la alternativa concreta de decidir que hacer con mi mejor amigo, no pude consentirlo.

“Doctora, deme unas horas para pensarlo, regreso mañana temprano…”. Dije, al momento que involuntariamente miré a mi amigo, totalmente tendido, indefenso, aunque mirándome con tristeza, como sabiendo lo que le esperaba.

“¿Podría darle un calmante?”

“Sí. Ya lo hicimos, le hemos inyectado un fuerte calmante, por eso está tranquilo, pero el efecto irá disminuyendo con el uso”

Así, dejé a mi entrañable amigo internado en la sala de emergencias de la clínica, sin las esperanzas de una recuperación, ni siquiera milagrosa, sino con una condena de muerte, que si yo no decidía prontamente, esta llegaría inexorablemente luego de una prolongada y terrible agonía.

Ya en casa, no sé si dormí y soñé todos y cada uno de los eventos más importantes de mi vida con mi mejor amigo, o solo fueron recuerdos los que desfilaron por mi mente en una interminable noche de insomnio…

Al día siguiente no quise ir a la clínica, es decir, no me atrevía a ir. No podía ordenar la muerte de mi mejor amigo en su presencia o cerca de él.

“¿Aló, Doctora?” Llamé a la clínica con una resolución ya tomada, y les dije claramente que por ningún motivo terminen con mi amigo, y que dentro de unos minutos estaría allí. Dejé el fono y partí.

“Tenga mucho cuidado cuando le inyecte esta droga para el dolor… -me previno la doctora cuando recogí a mi fiel amigo, luego de indicarme cómo hacerlo, y añadió-… Una sobredosis es mortal”.

Esa semana le apliqué la droga repetidas veces para calmarle el insoportable dolor que sentía. Ya no comía ni caminaba, aunque cada vez que me miraba movía la cola como diciéndome “Aquí estoy aún, amigo”.

Hasta que una noche despertó y aulló como nunca… ya la dosis de droga para el dolor no surtía efecto.

Cogí su cabeza y busqué sus ojos. Al encontrarnos calmó su llanto por un instante. Así estuvimos por unos minutos comunicándonos sin palabras como solíamos hacer, hasta que empezó a llorar muy quedamente, como mordiendo el dolor que sentía. Yo entendí perfectamente el mensaje y preparé, deliberadamente, una sobre dosis de la droga. Él me miraba con sus inmensos ojos negros, tranquilo ahora, como para que yo lo esté también… Y le apliqué la letal inyección. Mi amigo se calmó y luego se reanimó. Y como sabiendo que se iría, se puso de pie, dio unos pasos, giró y frente a mí, mirándome, meneó la cola, se acercó, me volvió a mira con sus inmensos ojos negros y murió a mis pies. 

Yo me arrodillé, lo abracé, le pedí perdón en llantos y le juré que lo buscaría cuando yo también partiera de este mundo.

Hoy los restos de Boston yacen enterrados en mi jardín, aunque yo lo siento a mi lado en todo instante. Inclusive ahora, cuando escribía esta nota, gruñendo y jalándome las pantuflas, contento de que sepan de él.


23 Responses to “QUIEREN QUE MATE A MI MEJOR AMIGO”


  1. 1 Anónimo
    17 junio, 2011 en 18:24

    Ohh que penita! definitivamente cuando se muere una mascota es un episodio muy duro… de cualquier forma ese hermoso animal ya no sufre, hay una loca suposicion que es: cuando un animal se muere, y fue tratado de la mejor forma por su amo, luego cuando el amo fallece, esta mascota te auxilia, cuando estas en el limbo (“sala de espera” despues que uno muere),,/ o la otra alternativa es que esa mascota ya se reencarno en un nivel superior, etc etc… el caso es solo cuestion de tiempo, curar heridas, y darle oportunidad a otra mascota desamparada para que haga quizas otro estilo de travesuras y tb se sienta contento de que sepan de el… 😉

    • 2 Michaelangelo Barnez
      17 junio, 2011 en 21:43

      Dear Friend… El sentimental es real, el caso especifico no, pero está basado en eventos reales que se repiten con nuestras mascotas cuando llegan a la vejez. Felizmente Boston sigue vivo, pero se va acercando a ese penoso momento… que creo que ya avizoré.
      Saludos

      • 3 Anónimo
        24 abril, 2014 en 19:25

        ¡Maravilloso cuento, felicitaciones querido Michaelangelo!!!!

    • 4 mabella
      22 junio, 2011 en 12:06

      Creo que alguna vez casi todos los que amamos a los animales hemos pasado por esos trances tan didíciles.
      Me encantó tu cuento, describiste el dolor y la angustia de ese perro de tal forma que se me llenaron los ojos de lágrimas.
      Siempre un placer leerte. cariños

      • 5 Michaelangelo Barnez
        22 junio, 2011 en 19:45

        Gracias Mabella… El derramar lagrimas demuestra tu capacidad de sentir.
        Saludos y cariños, querida amiga.

    • 14 marzo, 2013 en 18:51

      ME EMOCIONE AL PRINCIPIO PENSE Q ERA UNA PERSONA ,,,,FUI LEYENDO Y ENTENDI LA NARRACION EN TODA SU ESFERA,,,TE FELICITO ESCRIBES CON EL ALMA ..SOY DRAMATURGA Y ENCUENTRO TU RELATO MUY COMO PARA UNA PELICULA DRAMA,,,,,FELIZ DE SER TU AMIGA
      CELIA SCHIEFELBEIN

      • 15 marzo, 2013 en 7:43

        Dear Celia… Encantado de ser amigos. Realmente no es muy frecuente encontrar una persona como tú, con tu sensibilidad y talento. Te agradezco el comentario y te pido que regreses, aquí hay mucho que leer.
        Saludos.

  2. 8 Anónimo
    17 junio, 2011 en 19:29

    Tio…I am so sorry for your loss! He was such a great fun loving dog! He is now with the lord in dog heaven!!!

    • 9 Michaelangelo Barnez
      17 junio, 2011 en 21:48

      Don’t worry and don’t believe anything you read here because is fiction. So, Boston is still alive.
      Greetings

  3. 10 be bj
    17 junio, 2011 en 21:11

    Conocí a Boston, a través de las fotos que publicaste, Dificil decisión, pero la correcta.Entiendo perfectamente tu dolor, porque cuando me anunciaron que mi perro flaco sufria de glaucoma en uno de sus ojos y probablemente le afectaria también el otro o, La veterinaria me dijo que si quedaba ciego lo mejor para él era la eutanasia.Han pasado varios meses y aún no ha quedado ciego. Ni te cuento lo que sentí en ese momento,Así que comprendo perfectamente lo dificil que ha sido para ti y te felicito por tu valentia,Un abrazo desde este puerto lluvioso de Talcahuano Chile

    • 11 Michaelangelo Barnez
      17 junio, 2011 en 21:51

      Dear be bj… Creo que no debí usar la foto ni el nombre de Boston, porque lo escrito es solo una proyección de lo que sucederá en unos meses. Boston está vivo y casi ciego, y lo cuido con mucho cariño. Te agradezco tus palabras.
      Saludos

  4. 12 Rogelio Coto Alfar
    17 junio, 2011 en 22:22

    Hermoso relato…que como si le hablase a uno y es posible sentir una partecita de esa agonía…tanto de Bostón como de su amigo..Felicitaciones maestro!!

    • 13 Michaelangelo Barnez
      18 junio, 2011 en 8:12

      Gracias Rogelio… Boston es real y aun existe, aunque la inefable hora va llegando.
      Saludos

  5. 14 gianna
    18 junio, 2011 en 1:16

    Muy conmovedor, me has hecho recordar lo que sufrió mi gato… la última noche que pasó conmigo… también me llamó con un largo maullido y sólo se fue, a pesar del dolor que soportaba, cuando le dije entre lágrimas: “Anda Aristóteles, anda a jugar con mi Mutti… ya los alcanzaré algún día para jugar juntos otra vez!! Cerró sus ojitos amarillos y trató de sonreír por última vez pero las fuerzas no se lo permitieron y quedó una mueca de alivio pintada en su rostro felino…

    • 15 Michaelangelo Barnez
      18 junio, 2011 en 8:14

      Así es dear Gianna… Quienes tienen un amigo adoptado, como tú y muchos otros, sienten más este relato.
      Saludos

  6. 16 Anónimo
    18 junio, 2011 en 22:42

    Preciosos relato. Las mascotas se vuelven parte de la familia, y cuando se van, su partida duele, descansa en mi jardin mi querido bombon, fiel companero de mi hijo por toda su ninez y adolescencia.
    Me gusto tu relato y todos los hilos de sensibilidad que mueve al leerlo.
    Gracias por compartir. Siempre: ISABEL MIRANDA DE ROBLES

    • 17 Michaelangelo Barnez
      21 junio, 2011 en 19:06

      Así es, querida Isabel, esta ficción se hará realidad en algún momento. Boston está casi ciego y recuperándose de una neumonitis. Es muy fuerte y feliz de vivir a mi lado.
      Saludos

  7. 12 julio, 2011 en 8:09

    Dear Michaelangelo, un relato desgarrado, muy conmovedor que me recordó cuando llevé mi perro a que le pusieron una inyección letal ya que tenía una enfermedad terminal. Ocurrió hace unos años y todavía tengo su mirada clavada en el corazón.
    Un abrazo,

    • 19 Michaelangelo Barnez
      13 julio, 2011 en 6:02

      Dear Anne, creo que compartimos el mismo sentimiento con respecto a nuestros incondicionales amigos . Saludos

  8. 20 noviembre, 2012 en 9:53

    Dolor de amigo, porque esos son nuestras mascotas, amigos unicos.

    • 22 noviembre, 2012 en 5:19

      Así es mi querida amiga Yasmín. Si, son leales hasta la muerte, pero antes nos dan un afecto incomparable.
      Saludos

  9. 22 Anónimo
    11 abril, 2013 en 17:29

    Conmovedor relato Michaelangelo, que muestra la repetida historia que acontece cuando despedimos a un ser tan especial como es una mascota, que como bien tu dices, es muchas veces aquel amigo fiel, incondicional, compañero inseparable de la vida. Al leerlo lo hice mio, por que tengo una perra a la que adoro y con quien siento una profunda conexión, a traves de la mirada lo dice todo y ya está vieja y cansada.

    • 14 abril, 2013 en 7:57

      Gracias estimado(a) por el comentario. Sí, realmente los que tenemos o hemos tenido una mascota pasamos por esos momentos difíciles.
      Por favor, regresa aquí hay siempre algo que leer.
      Saludos


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