08
Mar
12

Una Segunda Oportunidad

Mi alegría fue creciendo al límite del paroxismo cuando vi aparecer, en la pantalla de mi televisor, uno a uno los números ganadores del Super Lotto de la lotería de California del ticket que tenía en la mano. La sala de mi casa se volvió un loquerío por los gritos y abrazos de mi familia. Sí, allí estábamos mi esposa, mis tres hijas y yo… ah, y mi perro también, el que no dejaba de correr y saltar por los sofás. No exagero si digo que faltó poco para que, por la emoción y el forcejeo de los abrazos que nos dimos, rompiéramos el bendito ticket ganador. Realmente estábamos fuera de sí, o al menos yo, porque por un poco pierdo el conocimiento ya que no podía respirar bien. Felizmente me recuperé y no alarmé a nadie, aunque cuando nos retiramos a descansar no pude dormir hasta muy entrada la madrugada.

Al día siguiente, tan pronto desperté, mi esposa me esperaba con el suculento Brunch dominical (comida muy tarde para ser un Breakfast y muy temprano para ser un Lunch). Antes de sentarme en la mesa para dar curso a lo que mi esposa pondría delante mío, quise librarme de la preocupación que me perseguía desde que puse un pie fuera de la cama, y este era el confirmar los números ganadores de la lotería, así que abrí la puerta principal de la casa, recogí el diario y de vuelta a la mesa del comedor busqué la noticia. Aun así no estuve conforme y lo busqué nuevamente en internet. Sí, no había dudas, habíamos ganado el premio mayor de la lotería de California… Entonces dije por primera vez:

“TENEMOS UNOS JODIDOS CIENTO VEINTE MILLONES DE DÓLARES EN EL BOLSILLO, MALDITA SEA!!!”

Y por primera vez mi esposa no se enojó por haber maldecido en casa y, peor aún, en la mesa. Sólo atinó a decirme con tranquilidad:

“No nos van a dar esa suma, cariño. ¡No olvides que el tío Sam es el primero en cobrar!”

“Oh sí. Creo que los gobiernos Federal y del Estado se llevarán un poco más de treinta millones juntos… aún así, noventa millones es mucho dinero”, dije.

“Tampoco nos lo darán todo de una sola vez, cariño, sino en veinte años, creo…” replicó mi esposa, mientras me acercaba las tortillas de maíz calientitas para iniciar a comer el Brunch mexicoamericano que había preparado.

“Sí, sí, tienes razón… Serán unos cuarenta los que depositarán a nuestra cuenta. De todos modos, mañana ni nunca más vuelvo a trabajar.” Dije tomando una bocanada de aire porque volví a sentir la sofocante emoción de haber ganado el premio.

Lo que nos sucedió ese año fue abrumador. Compramos casas… en la playa de Malibú y en la montaña del Big Bear, en California, a orillas del lago. Compramos TV digitales con pantallas gigantes con su respectivo sistema de audio estéreo, y otras de tamaño normales para cada cuarto. Compramos refrigeradoras, congeladoras, lavadoras, secadoras, aire acondicionado y ya no sé que más, porque nos llenamos de cosas que no necesitábamos pero salían en los anuncios por la TV, que fueron almacenados sin uso en el garaje; aunque los viejos artefactos que teníamos antes se quedaron arrumados en la casa vieja. Compramos autos, vans, camionetas 4×4, un yate y un inmenso camper… Sí, el verbo “Comprar” era el que más se conjugaba por todos en casa, sin la preocupación del mañana o de una posible escases. No. ¿Por qué preocuparse, si teníamos cuarenta millones inacabables? Y si se agotaban tendríamos dos más a fin de año, al siguiente y al otro… y así, por veinte años más.

La familia entera hicimos una lista de familiares y amigos cercanos, que llegó a la cantidad de mil integrantes, con mucho esfuerzo, a los que les enviamos mil dólares a cada uno, sí, un millón de dólares en total. Y otro tanto a las instituciones de niños con cáncer y a los abandonados… Luego nos largamos sin fecha de regreso a recorrer América en nuestro Camper, como un escape de un lugar que ya nos asfixiaba por la cantidad de gente que, sin conocernos, hacía una fila y tocaba nuestra puerta, pidiendo dinero o queriendo vendernos algo.

Así, partimos con dirección al Gran Cañón del Colorado y otros tantos lugares de los cientos que ya habíamos seleccionado en nuestra Guía-Mapa.

Pero, al único lugar que no habíamos planeado ir, en nuestra euforia… fue a un profundo barranco, al que caímos por haberme quedado dormido mientras manejaba en la penumbra de la noche.

Aunque malherido fui el único que sobrevivió a la fatal caída, para mi mala suerte, porque tuve que ver y constatar que mi esposa y mis hijas estaban muertas… y el dolor que embargó mi alma fue mayor que el de mis heridas. En esos momentos sentí que iba a enloquecer, porque no me resignaba a tal perdida, y maldije mi suerte. Entonces, así como un día pedí que mi vida cambiara, pedí ahora:

“Por favor, dame una segunda oportunidad, por favor”.

Entonces desperté abruptamente. Allí, tendido en mi cama, a lado de mi esposa, quien dormía profundamente porque aun no amanecía. Me levanté presuroso y miré por la ventana. Allí estaba mi auto y la camioneta pick-up de trabajo, parqueados frente al porche de la casa. Sí, mi linda casa viejita. Entonces salí de mi dormitorio y caminé por el hall para ir al de los de mis hijas. Ellas estaban allí, dormidas plácidamente. Luego fui al comedor y, por la puerta pequeña de la puerta grande que daba al jardín, apareció mi perro, más feliz que nunca, moviendo la cola y gimiendo por vernos de regreso.


13 Responses to “Una Segunda Oportunidad”


  1. 8 marzo, 2012 en 10:49

    Qué buen cuento!… además lleno de enseñanza, (y yo que quería sacarme la lotería jaja), en realidad cada vez que pienso en comprar un boleto, digo, ¿para qué?, si realmente no lo deseo, y si no lo deseo no me la voy a sacar, por lo tanto salgo de la tienda y sigo mi camino.
    Buen final. Excelente final. Me encantan los finales felices.. 🙂

    • 9 marzo, 2012 en 6:17

      Exactamente, Dear Patricia… En realidad nos ganamos la lotería cada día, al acostarnos o al abrir los ojos al día siguiente, y no tenemos nada terrible que lamentar. Así, nos queda todo el día o la noche para disfrutar de esa suerte.
      Saludos, querida amiga.
      🙂

      • 3 Anónimo
        14 marzo, 2012 en 11:38

        es tan hermoso valorar lo que se tiene y atesorarlo y simplememte esperar las grandes bendiciones que Dios tiene preparadas para cada uno de nosotros. gracias por esta lectura tan magnifica DTB.

      • 4 aly
        8 abril, 2012 en 8:57

        Me gusto mucho !!..es para una gran reflexión,darse cuenta lo que tenemos.. imaginar que lo perdemos. y luego ver que no, que todo esta en el lugar que nosotros queremos …elegimos. y ese es nuestro mejor lugar. el azar te puede llegar.. y cambiar solo lo material. pero lo que vale solo lo cambias. lo eliges tù.gracias Michaelangelo, por tu ejemplificador relato!! saludos.aly

      • 8 abril, 2012 en 10:33

        Gracia Aly por el mensaje… Yo me siento feliz de que el motivo de mi escritura llegue a su destino… además de divertir.
        Saludos

  2. 14 marzo, 2012 en 16:27

    Así es dear DTB… Muchas veces no valoramos lo que tenemos por simplemente tener “más” creyendo que así seremos felices.
    Saludos 🙂

  3. 25 marzo, 2012 en 9:10

    Se parece un poco a lo que le paso al tipo de Lotoman..lol

    • 26 marzo, 2012 en 8:06

      Dear Joselyn… Digamos que nos puede pasar a cualquiera si estamos en sus zapatos, ¿no?. Querida amiga, estoy encantado con tu visita-lectura y que hayas dejado unas palabras.
      Saludos

  4. 16 junio, 2012 en 0:39

    Este cuento, nos invita a la reflexión..muy bueno…gracias por comparltirlo.

  5. 21 junio, 2012 en 20:34

    Interesante historia, en realidad cada día nos damos una segunda oportunidad, de actuar siguiendo los mandatos del corazón, y contemplar que a veces ganar la lotería es despertar sano cada mañana.

    Pero debo anotar que observo un detalle materialista en la narración, el afán de tener objetos físicos fue predominante al deseo de enriquecer la mente, situación que posiblemente se presente en la mayoría de mortales.

    • 22 junio, 2012 en 7:17

      Dear Fatima… Estoy muy contento con tu visita, lectura y comentario, especialmente si es la primera vez que nos encontramos.
      Querida amiga tienes mucha razón al destacar el detalle del afán materialista del personaje de la narración, ya que ese es el punto de base para compararla luego con una VIDA simple y con problemas cotidianos… como millones de nosotros tenemos en este hermoso planeta, que unos pocos quieren destruir.
      Por favor regresa.
      Saludos

  6. 12 Anónimo
    23 junio, 2012 en 18:22

    MUY BUEN RELATO……EXCELENTE EN SU CONTENIDO Y PROFUNDO MENSAJE HUMANO…..NO HAY NADA MÁS GRANDE QUE EL AMOR, LA FAMILIA, LA VIDA DIGNIDAD…LA PAZ Y ARMONÍA…..
    MAGNAS LETRAS AMIGO
    UN ABRAZO

    • 24 junio, 2012 en 7:11

      Wow… Estimada(o) amiga(o) estoy muy contento que saber, a través de tu comentario, que el objetivo de este cuento halla sido claro.
      Por favor regresa que hay mucho que leer en este blog.
      Saludos


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


“TE VERÉ EN SUEÑOS”

ENCUENTRA LA NOVELA AQUÍ... HAZ CLICK
marzo 2012
L M X J V S D
« Feb   Abr »
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031  

Blog Stats

  • 52,033 hits

Más Leídos

Goodreads


A %d blogueros les gusta esto: