Archive for the 'Novela' Category

19
Ago
15

YO TÉ

C. Denueve 4Ya era mediodía cuando me senté alrededor de una pequeña mesa redonda para dos, de mantel a cuadros rojo y blanco y al aire libre, en la acera del Café Le Dome, de La Ciudad de la Luz: Paris, cercano a la plaza en donde se erguía la imponente Torre de Eiffel, en espera de la única amiga que tenía allí, a quién solo había conocido a través de un portal literario de las redes virtuales de internet. Ella, Marie Denueve, era la persona fundamental para mi corta estadía en esa gran y hermosa ciudad, ya que hablaba, además del obligado francés, el inglés y español; estas dos últimas las únicas lenguas que yo dominaba.

A decir verdad, desde que salí del aeropuerto internacional de París, Charles de Gaulle, me sentí perdido, ya que tenía dificultades para comunicarme con la gente con quienes ineludiblemente tenía que tratar. Al taxista solo le enseñé el tríptico de propaganda del hotel para hacerme entender que me llevara allá, aunque al querer pagarle por el servicio y no entender lo que me decía opté por enseñarle una baraja de billetes de Euros, equivalentes a $80 Dlls, para que él escogiera lo debido, y el taxista tomó todos y me agradeció con una amplia sonrisa. Realmente no me sentí mal con la actitud de este, ya que yo sabía de antemano que era la tarifa aproximada, incluyendo la propina.

En el hotel me fue más fácil ya que hablaban inglés y mi agente ya había hecho las reservaciones del caso. Solo tuve que mostrar mi pasaporte americano y mi tarjeta de crédito para que las muy amables francesas me atendieran como un rey. ¿Francesas? No, no lo eran. Luego me enteré que realmente eran españolas, pero solo me hablaron en inglés durante mi corta estadía.

Así transcurrieron mis primeras horas, acomodándome en mi suite del hotel Saint Dominique, ubicado en la calle del mismo nombre; en el lobby de este y luego aventurándome a caminar por los alrededores, sin alejarme mucho para no perderme. Y en la noche viendo la TV en cable.

“A cappuccino, please!” le dije al maître del café cuando este se acercó a atenderme. Luego, desplegué el diario, Los Ángeles Time, que gentilmente me habían obsequiado en el avión el día de ayer, y repasé las noticias ya obsoletas, mientras había dejado sobre la mesa los tres libros que pensaba obsequiar a mi amiga Marie: “Rayuelas” de Cortázar; “Los Heraldos Negros” de Vallejo; y “Te Veré en Sueños” la novela que iba a presentar el próximo viernes.

Pero Marie demoró más de lo que yo demoré en beber tres tazas de café, así que, como ya era hora del almuerzo, le pregunté al maître por el menú, y este me trajo una cartilla con todo lo que servían allí… escrita en francés por supuesto. Pero no tuve dificultad para elegir lo deseado, porque no iba a almorzar aun, sino matar el hambre y justificar mi larga espera en esa meza del concurrido Café. En la lista vi una foto a colores, entre muchas, con una descripción: “Crêpes gratinées à la mozzarella et jambon”.

“I want this, please!” le dije poniendo mi dedo en el grafico, adivinando que era un Crepé de mozarela y jamón. Y el maître me entendió… Pero agregó: “Et pour la boisson? Y me dejó en el limbo por tres segundos,  para remontarme a los años de mi llegada a gringolandia, cuando sin saber inglés adivinaba lo que me decían acertando casi al 100% de veces, cuando me hablaban. Entonces le respondí: “A cold Pepsy, please!”  Y el maître se fue.

El hojear el diario en mis manos solo cumplían una fachada a mi prolongada espera por Marie. Realmente no tenía ningún interés en releer las noticias ya pasadas y menos los abundantes avisos comerciales. Y de tanto en tanto, miraba a mí alrededor y observaba a la gente que ya iba llenando las mesas contiguas. Y una vez más pude comprobar que el mundo se había globalizado no solo económicamente, sino en razas y culturas, tan igual como sucedía en California desde ya muchos años atrás.

Y mientras paseaba mi mirada observando a la gente del café, mis ojos coincidieron con los de una linda joven, sentada a pocos metros de mí mesa, quien me sonrió amablemente. Yo, caballerosamente, respondí con una leve reverencia con la cabeza y una sonrisa en mis labios, y continué con mi observación, sin mostrar mucha importancia al hecho en particular. Aunque para mis adentros pensaba que quizás ella me conocía del portal literario o en Facebook. Intrigado, volví a buscar sus ojos y encontré su fresca sonrisa y alegre mirada sobre mi persona. Y yo solo atiné a responder de la misma manera, para luego refugiarme en el diario, simulando leerlo.

Mientras comía mi Crepé volví a mirarla, y volví a encontrar su dulce mirada y sonrisa. Entonces yo, cogiendo el vaso de hielo con soda, hice un ademán levantándolo, mientras decía con una sonrisa y sin palabras sonoras: “Salud!”

Ella se alegró e hizo lo mismo diciéndome algo que yo entendí como: “Yo té!”

Continué comiendo y bebiendo a sorbos mi soda, mientras pensaba que usualmente mal interpretamos los gestos, creyendo que ella había mal entendido el mío, cuando levante el vaso, como refiriéndome al contenido de mi vaso, por lo que ella me contestó con lo ella bebía: “Yo té!” sin palabras.

Yo ya había terminado de comer mi crepé y mi paciencia por la espera se había agotado también, así que estaba dispuesto a pedir la cuenta y regresar a mi hotel. Pero antes hice el último intento de comunicarme con Marie, solo para obtener la misma decepcionante respuesta de que sistema satelital de esa zona no registraba mi llamada.

Así, mientras tenía el celular pegado al oído, vi como la linda joven se acercó a mi mesa y me dijo: “Yo té!” y con toda naturalidad se sentó en la silla libre.

Yo, muy solicito, llamé al maître con un ademán de mano para que se acercara y ordenarle lo que ella pedía: Un té. Pero la linda muchacha, sonrojada y ofuscada, se levantó y se fue, sin antes decirme algo, en voz baja, como un susurro, que entendí como: “bla, bla, bla, la mierdé!”

Realmente yo no comprendí lo que había sucedido y menos aun el motivo del porqué esta bella joven me había mandado a la mierda.

Pero mi confusión fue breve ya que la tan esperada amiga Marie Denueve por fin llegó.

Nos abrazamos, besamos y sentamos, y sin dejarme decir una palabra empezó con un interminable tsunami de palabras.

“Querido Mich, que guapo eres, mejor de lo que aparentas en las fotos de tu portal literario y en Facebook, como me gustan los latinos-hispanos, dios mío, como me gustas Mich. Pero bueno, te pido disculpas por no haber ido ayer a esperarte al aeropuerto, estuve tan ocupada con lo de tu presentación para este viernes que recién hoy lo he finiquitado todo. Vamos a tener como invitados a un poeta español y a un peruano ayacuchano que toca lindo el charango, ambos residentes en París, además de la presencia del agregado cultural del Perú en Francia. Todo eso lo logré recién hoy, en esta mañana, por eso es que demoré tanto, además de que no contestabas tu celular. Te llamé mil veces y nada. ¿Está malogrado? Bueno no importa ya, porque por fin nos reunimos para hablar frente a frente y…” y Marie continuó hablando, asegurándome la presencia de los amigos del portal literario, la comunidad peruana y de países hermanos residentes en Paris, dándome todos los detalles del evento literario y los preparativos para los días siguientes, previos al evento. Mientras yo solo asentía con la cabeza a todas sus decisiones ya tomadas por Marie.

Luego de la andanada de palabras de mi amiga, cambiando de tema, recién pude contarle mi breve experiencia de las 24 horas que llevaba en Paris.

Así, tuve la oportunidad de preguntarle acerca del comportamiento de la bella joven, que de cierta manera podía decir que había conocido en ese Café.

Y le conté todo, con lujo de detalles acerca de lo ocurrido, de lo que me dijo, de lo que creí entender, de lo que pensé y también supuse.

Entonces, Marie me interrumpió con una carcajada interminable. Ella reía como una loca. Sí, realmente como loca, sin importarle que llamara la atención de la gente que estaba en las otras mesas. Al principio me sentí incomodo, pero su risa era tan franca que contagiaba a la risa. Así que yo también reí, aunque sin saber porqué realmente. Hasta la gente de otras mesas empezaron a sonreír y cuando el maître vino sonriendo a ver que sucedía, Marie le contó en breves palabra lo sucedido, y este, soltando una sonora carcajada, comenzó a reír como un loco también.

“Mich, mi querido Mich… Jajajaja oh dios, oh dios!” y no pudo continuar porque la risa se lo impedía. Y así entre risas y las lagrimas provocadas por esta, me siguió diciendo: “Esto tienes que contarlo en viernes, dios mío, no puedo más, me orino de la risa… Jajajajajaja!!!”

Los vecinos de otras mesas, hombres y mujeres, reían también, pero no me incomodé por eso.

Salimos del Café porque era imposible conversar allí sin que a Marie le de otro ataque de risa.

Caminamos un poco, bajo la guía de ella, y encontramos un parque y bancas vacías, en donde nos sentamos a conversar.

Allí pude pedirle que me explicara lo que pasó entre la bella joven y yo, sin percatarme realmente.

Entonces ella me explicó que cuando yo creía que ella me decía: “Yo té!” ella realmente me decía: “Je t’aime!” que suena parecido para tus oídos, pero significa: “Yo te amo!” y no se refería a la bebida de té que pensabas. Y cuando se sentó a tu lado en la mesa, volvió a decirte. “Je t’aime!” pero volviste a creer que te estaba pidiendo un Té. Y Marie soltó una vez más otra carcajada: “Jajajajajaj… oh dios, oh dios!”

“Y cuando llamaste al maître del Café, ella creyó que te ibas a quejar, por eso es que, ofuscada y avergonzada, se fue!” dijo Marie y añadió “Pero luego… Jajajajajaja… Oh dios!… Ella no te mandó a la mierda… Jajajajaja… Cuando ella se fue… Jajajajaja… te dijo: “Bienvenue à la Ville Lumière!” Jajajajaja… y no “bla, bla, bla a la mierdé! Jajajaja… Oh dios, me oriné otra vez!”

12
Ene
13

Te Veré en Sueños… Un comentario.

Patricia

Patricia

“TE  VERÉ EN SUEÑOS” Y “LA PUERTA DEL SOL” de Michaelangelo Barnez

Comentario de Patricia Gómez

“Cuando estoy en Laguna, cuando mi visión se pierde en los pinos por un lado o en un mar, a veces calmo o embravecido, en otras, el silencio abre las puertas a mi alma y ahí, todo cambia, todo es  sereno, quieto y manso. Sin distracciones, ni  ilusiones en las cuales sumergirte. Qué tiene que ver esto con “Te Veré en Sueños y La Puerta del Sol”, todo.

Había comenzado a leer la primera novela (Te Veré en Sueños) en Santiago, pero el cansancio que cargaba por los días de tanto movimiento, las interrupciones, el yoga, los deberes de una casa, los seres que te rodean y sus demandas, o las tuyas por ellos, no me habían permitido tomar el verdadero sentido de estas dos maravillosas novelas. Había caminado por las primeras hojas en forma mecánica, pero un fin de semana de los tantos en que decido aislarme del mundo las traje conmigo, y ahí todo cambió. Mis ojos se devoraban las palabras, mis sentidos se complacían por encontrar un libro que tal vez no es una obra literaria como muchos excelentes libros, pero sí es uno de esos que debes leer, sobre todo si tu camino va un paso más adelante que la cotidianidad de gastar la vida sobreviviendo en una “matrix” o mundo que te traga haciéndote perder el atributo de la verdadera libertad.

Te Veré en Sueños transcurre rápida, amena, interesante, es de esas novelas que te lees  sin esfuerzo y no quieres que termine. A medida que avanzan en la historia los personajes se te hacen queribles y anhelas vivir de alguna manera su superioridad. Donde aprendes, sueñas, y te dejas llevar de la mano del autor de una forma casi amistosa, donde vas recogiendo los mensajes o la información que éste te entrega agazapada en una narrativa amena, con asombro y gratitud. ¿De qué se trata?, creo que tendrán que leerla, de otra forma se perdería el encanto, pero les adelanto que está involucrada la reencarnación, el valor a los atributos más nobles del ser humano, nos muestran un Perú que te deja con necesidad de conocer si aún no lo haces, de vivir conscientemente. De ese amor que traspasa las barreras del tiempo.

En la Puerta del Sol, donde continúan las historias de estos singulares personajes, recibes  la información en forma más contundente y concreta, donde distingues que el autor tiene un acabado dominio de cierto valorado entendimiento, que muchos deberíamos ya conocer, donde valoras lo que él descubrió por ti y valoras que te lo entregue de una forma amena y singular. Para aquel lector  que busca más en un libro y  “tiene ojos” que ven más allá en el no-tiempo, este es uno de esos libros.

En resumen, son un par de obras que recomiendo y espero disfruten tanto como yo con su lectura”.

10
Jul
12

Te Veré en Sueños… Ahora en Kindle Edition

Amigos… La novela “Te Veré en sueños” estará a disposición de todos y sin ningún recargo en: http://www.amazon.com/Te-Ver%C3%A9-Sue%C3%B1os-Trilog%C3%ADa-ebook/dp/B008HHHW40/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1341965682&sr=1-1&keywords=Te+Ver%C3%A9+en+Sue%C3%B1os+kindle

TE VERÉ EN SUEÑOS es la historia de las vicisitudes de Rose, una mujer con extraordinarios poderes extrasensoriales, quien presa de extrañas experiencias de sueños y ensueños, busca al hijo extraviado en el laberinto de la vida y la muerte. TE VERÉ EN SUEÑOS, es una misteriosa historia de amor y aventura…
Si desean la versión real, de un libro…
Clic el Link:  TE VERÉ EN SUEÑOS

27
Dic
10

COMO ESCRIBIR UNA NOVELA… PARTE 4 DE 4… FINAL

EL ESCRITOR MICHAELANGELO BARNEZ

MICHAELANGELO BARNEZ

Bien amigos, la presente es la IV y última de ésta serie de notas, motivadora, que llamamos “Cómo Escribir una Novela…” en espera de que sirva, en la medida de su sencillez, para desmitificar la falsa aureola de la figura del escritor tradicional. Recordemos que las narraciones literarias tienen como primer objetivo el de entretenernos en aquel mundo irreal creado con palabras. Además recordemos que el arte de escribir es una fuerza compulsiva que sienta al escritor frente a un papel, físico o virtual, durante horas, días, meses y años para dar a luz una historia. Y finalmente, recordemos que el objetivo primario y final del escritor es ser leído, y consecuentemente su lenguaje deberá ser accesible a la mayoría de lectores, entreteniéndolos con las ficciones que brotan de su mente, y con la particular manera de contarlas.

Bien amigos, hasta aquí hemos cubierto lo que había denominado como lo teórico. Ahora vayamos al terreno práctico, al momento en que estamos listos para escribir nuestra novela…

Lo que van a ver aquí es el esquema grafico de la estructura de una novela y sus diversos elementos. No olviden que mi educación y experiencia profesional es la de un ingeniero. La lógica matemática y el esquematización es parte inherente de cómo analizo y concibo las cosas al abstraerlas. Y al enfrentarme a la tarea de la construcción de una novela no puedo evitar enfocarla de otra manera. Al contrario, me aprovecho de este método para poder aplicarlo al trabajo literario de construir una historia.

Cuando Uds. lleguen a este punto de la planificación de su trabajo literario les aseguro que ya están por escribir la novela propiamente dicha. Es indudable que ya tienen una idea clara del tipo de historia que van a contar, así como sus personajes y lugares principales, como también el lugar y el tiempo en donde transcurre y de “Quién va a contarla”. Asumo que ya tienen un buen manojo de notas, inconexas aun, fruto de la investigación realizada, entremezcladas con la febril imaginación, en espera de ocupar su lugar debido en el edificio de tres pisos que van a construir. Ya en sus mentes, mis queridos escritores, estarán girando miles de ideas retenidas como el agua de un dique que amenaza con inundar todo el valle. Es justamente allí en donde la siguiente nota les ayudará a que sus ideas salgan en un torrente ordenado y beneficioso, y no como una inundación dañina, desordenada y destructiva, que empiece y termine en la primera hoja o, peor aun, que ahogue al lector en un torrente de palabras acerca de historias inconexas, superfluas e incomprensible, que finalmente lo lleven a desdeñar su novela.

Bien, a lo que me refiero con este último tema es al Esquema Grafico de la estructura de la Novela…

Esquema grafico de una novela

Asumamos que nuestro proyecto de novela esté representado en este grafico:

El Comienzo          El Desarrollo                El Final

0——-X——–0————–2x—————–O——-X———-O

En donde X representa un número de páginas determinado, entonces, de esa manera podemos afirmar que 4X será el total de páginas de la novela. Por ejemplo:

*Si una novela tiene 200 Pág., entonces El Comienzo tendrá la cuarta parte, es decir 50 Pág. Y por consiguiente El Desarrollo tendrá 100 Pág. y El Final 50.

Claro está que éste grafico y éste esquema es sólo una guía para el escritor y que no debemos de tomarla rígidamente. Pero tampoco debemos de abusar de la libertad creativa literaria y crear algo totalmente desproporcionado.

Entonces, en El Comienzo tendremos 50 Págs. para presentar a los Personajes principales, los Lugares, el Tiempo, el Argumento, y poco antes de la Pág. #50… la Crisis.

Luego, en El Desarrollo tendremos 100 Págs. para ampliar el argumento en una secuencia de eventos anecdóticos.

Y en El Final tendremos 50 Págs. para resolver La Crisis y cerrar la novela.

*De la misma manera, si planeamos que la novela tenga 300 Págs. Aproximadamente, entonces:

El Comienzo tendrá   300/4= 75 Págs. aproximadamente.

El Desarrollo tendrá   300/2= 150 Págs. aprox. y

El Final tendrá         300/4= 75 Págs. aprox.

Y eso es todo mis amigos, ahora ya tiene una idea integral de lo que es una novela y como escribirla. Ahora viene lo más importante, y es nada menos que la capacidad creativa del escritor.

Con estas pautas muy practicas y esquemáticas, le toca al ingenio del escritor el permitir que la Musa de la inspiración le susurre al oído y le cuente todas las historias que quiera porque este las ordenará a su buen criterio, desechando las que no le sirvan porque ya tiene un comienzo y un final trazado y no se extraviará, ni enredará en episodios vanos.

Luego de un buen tiempo y de grandes batallas llegarás a resolver la crisis de la novela y tu propia crisis como escritor, y tendrás la plena satisfacción que proporciona la tarea cumplida. Suspirarás satisfecho, sólo para descubrir que construiste una casa de tres pisos, en la que falta hace una limpieza total para que sea habitable. Es aquí en donde entrará a tallar tu habilidad, innata y adquirida, en el área de la Lengua y Literatura. De aquí en adelante, de la corrección y el pulido de la novela como un diamante en bruto que tienes en mano, dependerá si la novela es una obra exquisita. Si querías hacerlo y no lo lograste, lo siento mucho porque en esa área no puedo ayudarte.

Pero si logras escribir una novela, bien estructurada, entretenida y comprensible para el común de los lectores, en donde la premisa que se planteó fue lograda brillantemente, entonces te felicito porque has escrito una buena novela que te enorgullecerá toda una vida, y obtendrás el cariño y el respeto de tus amigos y desconocidos, y si perseveras y superas sus errores, el éxito literario, y quizás el económico, podría llegar.

Amigos espero que estas notas les ayuden algo en “Como Escribir Una Novela”. Pero, finalmente Uds. se preguntaran un tanto incrédulos ¿Será efectivo? ¿Funciona su método? Y yo les respondo enfáticamente “Claro que sí”. Ya van varias novelas escritas de las que me siento orgulloso, además de querido y respetado por mis amigos y extraños.

Pero Uds. incansables e impertinentes me preguntaran: ¿Son obras exquisitas? Y yo les respondo honestamente ¡No! Ni es mi intención satisfacer gustos exquisitos que son el privilegio de una elite. Muchas gracias.

17
Dic
10

COMO ESCRIBIR UNA NOVELA… Parte 3 de 4.

MICHAELANGELO BARNEZ

Aquí estamos otra vez encantados de que el tema haya abierto muchas expectativas en quienes tienen la vocación de escritor y, por mil motivos, no lo han puesto en práctica aun. O aquellos que habiendo escrito una o más novela las tienen encarceladas en el limbo mientras aun están en el turbulento mar de las dudas de si su trabajo es tan bueno como para ser leído por aquella Maravillosa Comunidad en Peligro de Extinción llamada: Lectores.

Bien, sin más preámbulos pasemos al siguiente punto de este apasionante tema de “Cómo Escribir una Novela…” para tener una idea global de lo que estábamos tratando, y este es:

3.- Elementos de una novela:

Aquí diremos que los Elementos de una novela son los diversos componentes que intervienen en una historia.

Es decir, todo aquello que interviene en una historia para que esta pueda ser escrita de manera narrativa. Y aquí es necesario que volvamos al ejemplo de la casa como modelo alegórico de una novela. Habíamos dicho que como estructura tenía definitivamente tres pisos. Pero como verán una estructura de tres pisos aun no es una casa ya que falta aun mucho por terminarla de construir. Estamos sólo ante el esqueleto de ésta a la cual debemos de ponerle los elementos que todo edificio tiene como, los ladrillos para formar las paredes de los diversos compartimentos, además de las puertas y ventanas, sin olvidarnos de las escaleras que nos lleven por los diversos niveles de la casa, etc. Y en nuestro caso literario para escribir una novela estos elementos son, principalmente:

Los Personajes, Los Lugares, Los Tiempos, El Argumento Central, La Crisis, La Premisa, La contradicción, El Narrador y otros más.

Creo que, por el límite de tiempo y el carácter de charla de estas reuniones sólo mencionaremos estas. Luego volveremos sobre el mismo tema y desarrollaremos cada uno de estos elementos. Ok?

No está de más decir que quienes aspiran a escritores tienen que ser buenos lectores, y es muy recomendable que practiquen la lectura analítica de obras literarias consagradas que sean de su agrado literario, con respecto al tema y a la forma, de las novelas.

En este punto tengo que reiterar que una novela es aceptable en la comunidad de lectores cuando es accesible al entendimiento de la mayoría. Luego viene el tema o fondo del que tratamos en la novela. Entonces la Forma y el Fondo deben de tener un perfecto equilibrio hacia la perfección. Y el lograrlo debe ser un objetivo a alcanzar de todo escritor, pero sin perecer en el intento.

Bien, continuemos ahora con aquella fuerza que hace posible una novela. Y no me estoy refiriendo a aquella fuerza interior que mueve al escritor a llenar papeles con una historia, sino a aquella fuerza de la novela en sí, como un ser viviente e independiente muchas veces de la voluntad del escritor. Una novela es concebida en el fondo del alma del escritor, luego pasa por un proceso muy difícil de desarrollo interno que de superarlo entonces nace en la primera pagina que su autor logra escribir. Así como en nuestra especie, ese nuevo ser con su primer grito y su apariencia física nos dice que es un ser humano, no un renacuajo ni un primate. De la misma manera, la novela al nacer está completamente definida en su forma y fondo. El tiempo y la dinámica de la vida harán que este recién nacido se desarrolle, y su padre, el escritor, velará porque ese desarrollo sea el mejor. A pesar de que este hijo, la novela, reclamará siempre una vida propia con personalidad y carácter definido. Entonces…

4.- La dinámica de una novela:

La dinámica de la novela está definida por su propio genero, sea ésta de acción y aventura, romántica, costumbrista, dramática, satírica, cómica, etc. Pero en todas estas, el motor que le da dinamismo a la narración de eventos ficticios es la Contradicción. Gracias a este elemento de la novela es que podemos desarrollar y avanzar en el tiempo literario de la historia contada. Si nuestra historia carece de este elemento entonces lo que estaríamos escribiendo sería un recuento de hechos de manera descriptiva, sin vida… no una novela.

Bien, hasta aquí tenemos el concepto básico general que necesitamos para saber “Cómo Escribir una Novela…”

Ahora, lo que nos toca desarrollar, de manera muy simple y acorde con la presente, es la Estructura de la Novela.

Estructura de la Novela.

Recordemos que dijimos que la estructura de la novela constaba de tres partes: El Comienzo, El Medio o desarrollo y El Final o resolución del conflicto principal.

El Comienzo.

La construcción de una casa no empieza cuando ponemos el primer ladrillo, no. Su construcción comienza mucho antes. De la misma manera, el escribir una novela no empieza con nuestra primera pagina escrita sino mucho antes. Hacer lo contrario es imposible y en el caso de persistir nos llevaría irremediablemente al fracaso, que puede ser: el quedarnos inmóviles ante una hoja de papel, físico o electrónico, o ahogarnos en el medio de una historia sin terminarla y perecer en él.

Claro que, en literatura, podemos resucitar y regresar al principio para volver a rescribir la historia avanzada, sólo que, por mi larga experiencia de constructor sé que es mejor, más sencillo y más barato construir algo nuevo y fresco, que demoler lo inservible y tratar de encajar lo viejo con lo nuevo. Y como escritor sé que tengo que evitar desperdiciar el tiempo e imaginación en páginas que pueden estar condenadas a irse al tacho de la basura mucho antes de que sean escritas. ¿Y el tiempo invertido? No, eso no se recuperará jamás.

De eso se trata esta charla y estos consejos, de “Como Escribir una Novela” sin ahogarnos en el camino. Para lo cual, debemos empezar nuestra novela antes de escribir la primera página de esta.

Hay dos aspectos importantes en El Comienzo de una novela y estos son el Teórico y el Práctico.

En el aspecto teórico diremos que: en El Comienzo de la novela deben estar sus principales elementos a manera de apertura y descripción cuidadosa de estos. Es decir, en él estarán presentados nítidamente el Narrador, los Personajes principales, los Lugares en donde se desarrollan los eventos, los Tiempos, cronológico y literario, el Argumento central de la novela, y el Argumento-Crisis o nudo; y muy dentro de las líneas escritas, de manera casi invisible y etérea, el indicio del porqué de la novela, es decir: La Premisa. Todo esto con el objetivo central de captar la atención del lector. Esta parte es fundamental para la novela y su lectura, y es crucial para el escritor. Lograrlo, es la base del éxito de ambos. Y seamos sinceros con nosotros mismos al responder la siguiente pregunta “Si la primera parte de una novela no ha logrado atrapar nuestra atención ¿Qué nos puede obligar a seguir leyéndola? ¿El puro compromiso de leerla? ¿O porque alguien dice que es excelente o una obra de arte, pero que a nosotros no nos conmueve en absoluto? ¿Debemos acaso de ser parte del coro? Claro que las respuestas serán varias, dependiendo del grado de exquisitez del lector, o su sinceridad. En todo caso, salta a la vista, y no se necesita mucha agudeza literaria, para comprender que ésta charla, o manual-resumen, no es para los exquisitos. Porque, no bastan años de estudios y experiencia en el manejo del lenguaje sino, principalmente, un gran talento para escribir como Mario Benedetti o Ernest Hemingway. En cambio con trabajo y tesón podemos aproximarnos a escribir como García Márquez, Isabel Allende o hasta como Mario Vargas llosa.

Señores, si desean escribir como Víctor Hugo, James Joyce, o William Faulkner, les digo sinceramente que ésta charla no es para ustedes. Pero, si tienen esa exquisitez de espíritu y no pueden empezar una novela entonces son bienvenidos y los felicito por su humildad.

Entonces remarquemos, en El Comienzo de la novela, que es el primer piso (con cimientos y todo) de la casa, estarán definidos los principales Personajes, Lugares, Tiempos, además de la presentación del Argumento central y la Crisis o nudo, etc. Todo este primer bloque de la estructura es crucial porque sostendrá a los pisos superiores, de allí se comprende su importancia. Y podemos decir, sin equivocarnos, que “Mientras más sólido sea El Comienzo, entonces mayor será la garantía que tengamos de que estamos escribiendo una buena novela”. Y me atrevería a afirmar que “Toda gran novela tiene, definitivamente, un gran comienzo”. Aunque, lamentablemente, lo que entendamos como viceversa en esto no tiene validez, es decir: “Un gran comienzo no me garantiza escribir una gran novela” por lo que el esfuerzo es constante, continuo hasta el final.

Por eso tengo la costumbre, buena o mala, de prejuzgar una novela leyendo sólo El Comienzo. De esta primera apreciación dependerá si sigo leyéndola, o si la dejo de lado. Así, he leído muy buenas novelas, y también he dejado de lado muchas que son consideradas excelentes, como por ejemplo, y Uds. disculparan mi sinceridad, “El Quijote” de Cervantes y “Ulises” de Joyce (aunque me he propuesto en leerlas por un deber analítico literario), así también a “Rayuelas” de Cortazar, “Un Mundo Para Julius” de Bryce y otros a quienes ni recuerdo. Pero, por favor no me malinterpreten, por que tampoco quiero dar o ser inicio de un mal ejemplo. Lo que quiero afirmar muy claramente es que esas novelas pueden ser joyas de la literatura, pero no son de mi gusto literario. Conflictivo, ¿no?

Pero además, hay un elemento de la novela que, como dije, no está nítidamente visible en El Comienzo, y es muy importante que sea definido en el conjunto de los otros elementos antes de escribir la primera página de la novela. Y este elemento es La Premisa. Y remarco: No empiecen a escribir su novela sin antes haber definido la Premisa.

Pero ¿Qué es La Premisa? o ¿Cómo la entendemos? Bien, les diré que La Premisa es…

Es cómo el amor en el matrimonio.

Es cómo el acero en el concreto armado.

Es la razón de ser de la novela, pero aun más.

Es la razón, el motivo y el porqué del escritor para escribir esa novela y no otra. Como verán, esto involucra totalmente al escritor y su creación. Por lo tanto sus principios, y la honestidad al expresarla en la ficción que escribe, están allí de una u otra manera. Y permítanme decir una perogrullada… La escritura es una expresión de la evolución de la comunicación del hombre. La palabra escrita aparece miles de años después de la palabra oral y demuestra el progreso, y su relación, en la evolución del hombre y su conciencia. Palabras sabias o necias las puede decir cualquiera, inclusive un animal. Pero la escritura, a diferencia de la oral, compromete un alto acto de conciencia mas elevado, por lo tanto de allí su responsabilidad y compromiso con lo que se dice en un papel. El escritor está íntimamente identificado con lo que escribe, ficción o realidad, y su escritura lo define a tal punto que no puede evadirla… Podrá decir verdades o mentiras, ficciones o realidades, por amor o por odio, por ideales o por dinero, como sea, pero éstas lo comprometen e identifican…

Bien, ahora volvamos aquí, al ejemplo de la casa. Y como constructor experimentado les diré que nadie construye una casa sin un motivo, sin una razón. Por lo tanto, cuando la construcción se hace se tiene en mente satisfacer necesidades especificas de quienes la van a habitar, y que están determinadas en el plano por el constructor, como el tamaño de la familia, su nivel económico, el gusto arquitectónico, etc.

Creo que ya se tiene una idea de lo que es La Premisa, entonces para redondear diremos:

La Premisa es aquello que vamos a demostrar a través de la novela, creando personajes, lugares y tiempos en un argumento central que nos permita hacerlo.

Intentar escribir una novela sin una Premisa es como querer navegar en un bote sin tener remos. O querer construir una casa de tres pisos sin planos (es decir sin ideas claras dibujadas en un papel). Pero La Premisa no deber ser expuesta de manera abierta o nítida ya que liquidaría el interés del lector por su lectura. Al contrario, debe de ser presentada muy sutilmente a través del Argumento Central y La Crisis. De la perspicacia y sagacidad que tengamos en presentar La Premisa a través del Argumento y la Crisis en El Comienzo de la novela dependerá el nivel de interés que crearemos en el lector.
Entonces aquí podemos afirmar que:

El Argumento es el tema de la novela por el cual demostraremos La Premisa.

Pero no nos confundamos, El Argumento no es La Premisa, ni viceversa. El Argumento es el conjunto de sucesos anecdóticos desarrollados por los personajes, en lugares y tiempos determinados de la novela. Por lo tanto, El Argumento es presentado en El Comienzo, luego ampliado en El Desarrollo, para concluir en El Final, en donde La Crisis o nudo es resuelta y La Premisa queda sutilmente demostrada.

¿Y La Crisis o nudo? ¿Qué es La Crisis?

Les contestaré de una manera muy grafica con el ejemplo de la construcción de la casa de tres pisos. La Crisis, también llamada Nudo de la novela, está planteada cuando estás por terminar el primer piso y descubres que ya no tienes más dinero para continuar la construcción, sin embargo, aun así, tomas la firme resolución de terminar de construirla, y continúas. ¿Cómo lo lograrás? Bien, si quieres saberlo te lo iré contando en El Desarrollo y El Final de la obra. Se comprendió la alegoría? Espero que sí. Por supuesto que el autor tiene una idea vaga de la solución de La Crisis, esbozada desde aun antes de escribir la primera hoja de la novela, e irá jugando con ella en el Desarrollo y el Final de la novela, a la vez que se dejará llevar por la propia fuerza de la dinámica del argumento y la interacción con los otros elementos de la novela.

Entonces afirmaremos que La Crisis está planteada en un momento muy especial de El Comienzo. Y para precisar más diríamos que casi al final de éste, cuando los Personajes han sido definidos claramente en los lugares y tiempos donde El Argumento a sido parcialmente presentado, con un conflicto de por medio que nos lleve por los otros niveles de la casa literaria de la novela.

Bien, aquí hacemos un alto para revisar lo avanzado, y me comprometo que pronto estaremos presentando la siguiente y ultima parte de esta motivación de “Como escribir una Novela”. Lo que viene a continuación nos llevará a plasmar nuestra primera página con el éxito asegurado de que escribiremos una novela, buena o mala es relativo, si realmente tenemos alma de escritor. Hasta pronto, y les agradezco su interés por el tema y sus comentarios.

18
Oct
10

“Me fui a Las Vegas, solo, a putear y emborracharme… 1/3

Un homenaje a William Faulkner.

ME FUI A LAS VEGAS, SOLO… PARTE I.

Iba manejando por la carretera interestatal Las Vegas-Los Ángeles de regreso a casa, luego de un fracasado intento de huir de los demonios que llevaba conmigo. Pensé que en la ciudad del pecado me distraería lo suficiente como para alejar la presión que sentía en escribir mi primera novela.

Realmente sentía en lo mas profundo de mi espíritu una gran compulsión por escribir, y para estar a la altura de esta tarea, a la que debía enfrentarme completamente solo, me había inscrito, y culminado también, un curso intensivo de Literatura de seis horas diarias, de lunes a viernes, durante seis meses en la UCLA de Los Ángeles, en la cual tuve como profesores a los mas connotados escritores de la Unión Americana.

El curso había sido de una gran ayuda en el campo estrictamente técnico, pero además me proporcionó cierta confianza en mí mismo para poder expresar en palabras escritas las ficciones que pugnaban por salir de mi mente. Aun así, pesaba mucho mi pasado de 25 años como ingeniero ante una carrera como escritor “cero kilómetros”.

El curso al que me enrolé llevaba el sugestivo nombre de “Como Escribir una Maldita Novela… Sin Morir en el Intento”, y hoy, después de la investigación realizada y haber revisado todas mis notas teóricas de cómo hacerlo no podía empezar… Parecía que el titulo del curso se había hecho realidad, y la maldita novela amenazaba con liquidarme.

Por eso me fui a Las Vegas, solo, a putear y emborracharme, para así librarme del fantasma que me gritaba: “No puedes”. ¿Pero, de donde surgió semejante idea?  ¿Acaso algún escritor ahuyentó sus demonios a través de la cura del sexo y el alcohol? En realidad, sí. Muchos.

Mis profesores me habían contado de manera anecdótica, cuando hablaron acerca de la personalidad de los escritores, especialmente los novelistas, que muchos de ellos organizaron bacanales; y recalcaron que “hay que estar medio loco para sentarse durante horas, días, semanas y meses, si no años, delante de una maquina de escribir, o el procesador de palabras de una computadora, y escribir historias increíbles con personajes que nunca existieron, y peor aun, hablarles hasta el limite de contradecirse y pelear con ellos… Si, definitivamente los novelistas estamos locos… y sólo a través de nuestros personajes y sus problemas encontramos la cordura”.

Así, de regreso a Beverly Hills, después de que dos prostitutas me hicieran ‘pan con pescado’ y haber bebido hasta la inconciencia, regresaba a casa con un inmenso hueco en el alma. “Sexo y alcohol no es mi cura…” me dije a mí mismo mientras manejaba en la oscuridad de la noche por la carretera. Definitivamente, estaba sufriendo la consabida depresión originada por el choque del abuso del placer con las normas morales incrustadas en mi subconsciente.

Corría a 100 Km por hora, como huyendo de la ciudad del pecado ante la inminencia de ser destruida por la ira de dios, como en Sodoma y Gomorra.

Era casi la medianoche. Podía haberme quedado a dormir cómodamente en el hotel hasta la mañana siguiente y regresar durante el día. Pero estaba inquieto, algo me angustiaba a regresar inmediatamente… Como si alguien me estuviera esperando en la soledad de mi departamento.

Miré el reloj digital de mi Ford Expedition, “Mierda… faltan aun cuatro horas para llegar a casa” pensé, a la vez que veía a lo lejos las luces de una estación de servicio de gas al lado de la carretera.

Fueron sólo escasos minutos los que transcurrieron para estar frente a los luminosos establecimientos. Ya había decidido parar, llevaba dos horas manejando y quería estirar las piernas, además de sentir casados los ojos.

Primero llené el tanque de gasolina, a la vez que chequeaba visualmente los alrededores del lugar. En un lado estaban un restaurante de Hamburguesas, Steaks y Pork Chops; y un motel. Al otro extremo, como para que nadie se equivoque del lugar, un bar que ofrecía espectáculos de desnudos.

Una vez llenado el tanque de gasolina me estacioné al lado de restaurante. Un New York Steak sació mi apetito y cuando estaba por pagar la cuenta y salir una persona se acercó y me pidió “¿Podría invitarme una hamburguesa, por favor?”, miré al intruso y lo reconocí. Tenía una voz aguardentosa que asociada a su figura resultaba difícil de olvidar.

“En Las Vegas fue un cigarrillo y una cerveza lo que me pediste… ¿y aquí tengo que alimentarte?” le dije al gringo, mal trajeado, que ya había visto en un casino.

El gringo, de unos 40 años, barba descuidada, intensos ojos azules y grueso abrigo, para protegerse del frío, se limitó a sonreír humildemente. Apenas giré mis ojos en busca de la mesera el gringo se sentó frente a mí.

“Gracias hermano… Uds. son los únicos que invitan… me llamo William y tú?

“Michael…” dije, he hice silencio porque no tenía animo de entablar una conversación con el pordiosero. Aunque me llamó la atención el brillo de inteligencia que demostraban sus ojos.

“¿Lo está molestando?” Preguntó la mesera al acercarse.

“No…-respondí, y sonriendo ordené-… ¿Por favor puede servirle una hamburguesa y una soda?”

“Disculpe…-me corrigió William, y ordenó-… quiero un plato igualito a lo que comió mi amigo más un Pork Chop, ¿ya…?” y con una amplia sonrisa mostró su dentadura impecable.

Mi prejuiciosa idea acerca del hombre que tenía adelante empezó a cambiar “No puede ser un vagabundo” me dije.

“¿A que te dedicas… -le iba a decir “gringo” pero sabiendo su nombre y por un espontáneo respeto dije su nombre-… William?”.

Su curtido rostro se iluminó y con la confianza de amigos me contó su vida, mientras usaba los cubiertos con la destreza de las personas educadas, aunque al final limpió el jugo del Pork Chop del plato con un trozo de pan y se lamió los dedos.

La historia de su vida era increíble, o mejor dicho asombrosa. Me dijo muchas cosas como que, provenía de una arruinada familia aristocrática del sur de la Unión americana, que había trabajado en el Banco de su abuelo, que fue piloto de la Real fuerza Británica, que había estudiado en la Universidad de Mississippi, y que luego la abandonó para dedicarse a escribir… Fue allí en donde lo interrumpí.

“¿Escribir?” le pregunté incrédulo, a la vez que me asaltaban mil ideas acerca de un millón de cosas… Todas ellas relacionadas con la profesión de escritor, el fortuito encuentro con este “vagabundo ilustrado” y mi angustia por encontrar la manera de cómo empezar a escribir.

“¿Como dijiste que te llamas?” Le pregunté mirándole directamente a los ojos.

“William… William Faulkner” me dijo pausadamente mientras se recostaba en el espaldar de su asiento. Y sonrió al ver en mi rostro la expresión de asombro.

“No puede ser, o es un homónimo o me esta tomando el pelo,” me dije a la vez que me ponía en guardia porque asumía que estaba cerca de una estrategia de estafa o hurto. Instintivamente hice un balance de lo que podían robarme. Tenía apenas $23 dólares en efectivo, mi tarjeta de crédito “El cielo es el limite”, un Rolex barato de solo $15,000 en mi muñeca y mi Ford Explorer de 60,000 dólares. Todo esto absolutamente asegurado y recuperable de mil maneras… pero no mi vida.

“¿William Faulkner?… Igual que el escritor de ‘Una Fábula’…” dije con el rostro serio como para demostrarle que no estaba para bromas ni tramas fraudulentas, mencionando la única novela que había leído en el semestre de clases en la UCLA, y por el premio Pulitzer otorgado.

“No Michael… mi nombre sólo es un homónimo,” me dijo con aparente sinceridad, sonriendo y añadió-… Pero he escrito varias novelas…”.

Su franqueza me relajó y así pudimos continuar la conversación.

“Michael para escribir tuve que dedicarme a trabajos manuales que no me comprometían en una rutina obligada. Fui pintor de brocha gorda, carpintero y ‘arregla todo’, y con lo que ganaba podía dedicarme a escribir a tiempo completo por varias semanas…”

Ya nos habíamos tomado tres tasas de café y la conversación daba para mucho más. Este ‘vagabundo ilustrado’ era una fuente inagotable de anécdotas acerca de la escritura y escritores. Decía las cosas como si las hubiera vivido personalmente. Mencionó al escritor de cuentos estadounidense Sherwood Anderson, a Alan Poe y a otros que debido a mi ignorancia no reconocía.

“¿Michael me invitas una cerveza?”

“Claro… Pero aquí no la venden”.

“Vamos al bar de a lado”, sugirió poniéndose de pié.

Pagué la cuenta y salimos. Realmente el vagabundo ilustrado se había ganado, con su charla, la cena y las cervezas que le iba a invitar porque tenía toda mi atención, y más aun, había despertado una curiosidad por las respuestas sabias y fuera de cualquier marco escolástico de la literatura.

Al entrar al bar no pudimos evitar ver el hermoso trasero de una gringa en movimientos voluptuosos a lo largo de una barra vertical. El local estaba en penumbras y la única iluminación provenía de los destellos de las luces de colores de escenario alumbrando la desnudes de la danzante. La mesera nos guió a una ubicada contra la pared. Así tuvimos la comodidad de proseguir con nuestra conversación mientras desaparecíamos jarras de cerveza como si fueran de aire.

A los pocos minutos de haber llegado el mundo circundante de mujeres desnudas rodeando nuestra mesa ofreciéndonos sus exóticos bailes en privado habían desaparecido de mi atención. Sólo estábamos William, yo y nuestra jarra de cerveza… Yo, con una inmensa curiosidad por los conocimientos de este homónimo del gran escritor americano. A estas alturas ya éramos amigos haciendo criticas sarcásticas de autores y libros leídos. Yo me burlaba de Cervantes y El Quijote calificándola de la novela mas aburrida. Y él agregaba que los autores y sus obras pertenecen a su época.

“¿Conoces a José Carlos Mariátegui?” arremetí, debido a sus últimas palabras.

“No… Pero si leí a García Marques… Es una porquería… Mira Michael, la libertad literaria tiene sus patrones y limites… No puedes romper el buen uso del punto, la coma ni la razón de ser de los párrafos… Es un desastre…”

“Si te refieres a ‘Cien años de Soledad’ estas equivocado… Aunque se requiere tener alma latinoamericana para poder apreciarla a plenitud.”

Estábamos ya en la segunda jarra de cerveza y nuestra confianza era total, cuando de repente se presentó una rubia con pinta de súper modelo que nos ofreció: “Quieren que baile en sus rodillas, guapos…? Vale tocar suavemente…”

Ambos la miramos por un instante, luego, para decepción de ella, continuamos con nuestra conversación.

“¿Existe alguna fórmula que sea posible seguir para ser un buen novelista?” Le pregunté como buen novato de escritor.

“Sí, se requiere 99% de talento… 99% de disciplina… 99% de trabajo. El novelista nunca debe sentirse satisfecho con lo que hace. Lo que se hace nunca es tan bueno como podría ser. Siempre hay que soñar y apuntar más alto de lo que uno puede apuntar. No preocuparse por ser mejor que sus contemporáneos o sus predecesores. Tratar de ser mejor que uno mismo. Un artista es una criatura impulsada por demonios. No sabe por qué ellos lo escogen y generalmente está demasiado ocupado para preguntárselo. Es completamente amoral en el sentido de que será capaz de robar, tomar prestado, mendigar o despojar a cualquiera y a todo el mundo con tal de realizar la obra”.

“¿Quieres decir que el artista debe ser completamente despiadado?”

“El artista es responsable sólo ante su obra. Será completamente despiadado si es un buen artista. Tiene un sueño, y ese sueño lo angustia tanto que debe librarse de él. Hasta entonces no tiene paz. Lo echa todo por la borda: el honor, el orgullo, la decencia, la seguridad, la felicidad, todo, con tal de escribir el libro. Si un artista tiene que robarle a su madre, no vacilará en hacerlo…”

“Entonces la falta de seguridad, de felicidad, honor, etcétera, ¿sería un factor importante en la capacidad creadora del artista?

“No. Esas cosas sólo son importantes para su paz y su contento, y el arte no tiene nada que ver con la paz y el contento”.

“Entonces, ¿cuál sería el mejor ambiente para un escritor?”

“El arte tampoco tiene nada que ver con el ambiente; no le importa dónde está. Si usted se refiere a mí, el mejor empleo que jamás me ofrecieron fue el de administrador de un burdel. En mi opinión, ese es el mejor ambiente en que un artista puede trabajar. Goza de una perfecta libertad económica, está libre del temor y del hambre, dispone de un techo sobre su cabeza y no tiene nada qué hacer excepto llevar unas pocas cuentas sencillas e ir a pagarle una vez al mes a la policía local. El lugar está tranquilo durante la mañana, que es la mejor parte del día para trabajar. En las noches hay la suficiente actividad social como para que el artista no se aburra, si no le importa participar en ella; el trabajo da cierta posición social; no tiene nada qué hacer porque la encargada lleva los libros; todas las empleadas de la casa son mujeres, que lo tratarán con respeto y le dirán “señor”. Todos los contrabandistas de licores de la localidad también le dirán “señor”. Y él podrá tutearse con los policías. De modo, pues, que el único ambiente que el artista necesita es toda la paz, toda la soledad y todo el placer que pueda obtener a un precio que no sea demasiado elevado. Un mal ambiente sólo le hará subir la presión sanguínea, al hacerle pasar más tiempo sintiéndose frustrado o indignado. Mi propia experiencia me ha enseñado que los instrumentos que necesito para mi oficio son papel, tabaco, comida y un poco de whisky”.

Por supuesto que la conversación entre Michael y William Faulkner continuó… pero seguirá siendo contada en una próxima entrega… Hasta pronto amigos.




“TE VERÉ EN SUEÑOS”

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