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19
Ago
15

YO TÉ

C. Denueve 4Ya era mediodía cuando me senté alrededor de una pequeña mesa redonda para dos, de mantel a cuadros rojo y blanco y al aire libre, en la acera del Café Le Dome, de La Ciudad de la Luz: Paris, cercano a la plaza en donde se erguía la imponente Torre de Eiffel, en espera de la única amiga que tenía allí, a quién solo había conocido a través de un portal literario de las redes virtuales de internet. Ella, Marie Denueve, era la persona fundamental para mi corta estadía en esa gran y hermosa ciudad, ya que hablaba, además del obligado francés, el inglés y español; estas dos últimas las únicas lenguas que yo dominaba.

A decir verdad, desde que salí del aeropuerto internacional de París, Charles de Gaulle, me sentí perdido, ya que tenía dificultades para comunicarme con la gente con quienes ineludiblemente tenía que tratar. Al taxista solo le enseñé el tríptico de propaganda del hotel para hacerme entender que me llevara allá, aunque al querer pagarle por el servicio y no entender lo que me decía opté por enseñarle una baraja de billetes de Euros, equivalentes a $80 Dlls, para que él escogiera lo debido, y el taxista tomó todos y me agradeció con una amplia sonrisa. Realmente no me sentí mal con la actitud de este, ya que yo sabía de antemano que era la tarifa aproximada, incluyendo la propina.

En el hotel me fue más fácil ya que hablaban inglés y mi agente ya había hecho las reservaciones del caso. Solo tuve que mostrar mi pasaporte americano y mi tarjeta de crédito para que las muy amables francesas me atendieran como un rey. ¿Francesas? No, no lo eran. Luego me enteré que realmente eran españolas, pero solo me hablaron en inglés durante mi corta estadía.

Así transcurrieron mis primeras horas, acomodándome en mi suite del hotel Saint Dominique, ubicado en la calle del mismo nombre; en el lobby de este y luego aventurándome a caminar por los alrededores, sin alejarme mucho para no perderme. Y en la noche viendo la TV en cable.

“A cappuccino, please!” le dije al maître del café cuando este se acercó a atenderme. Luego, desplegué el diario, Los Ángeles Time, que gentilmente me habían obsequiado en el avión el día de ayer, y repasé las noticias ya obsoletas, mientras había dejado sobre la mesa los tres libros que pensaba obsequiar a mi amiga Marie: “Rayuelas” de Cortázar; “Los Heraldos Negros” de Vallejo; y “Te Veré en Sueños” la novela que iba a presentar el próximo viernes.

Pero Marie demoró más de lo que yo demoré en beber tres tazas de café, así que, como ya era hora del almuerzo, le pregunté al maître por el menú, y este me trajo una cartilla con todo lo que servían allí… escrita en francés por supuesto. Pero no tuve dificultad para elegir lo deseado, porque no iba a almorzar aun, sino matar el hambre y justificar mi larga espera en esa meza del concurrido Café. En la lista vi una foto a colores, entre muchas, con una descripción: “Crêpes gratinées à la mozzarella et jambon”.

“I want this, please!” le dije poniendo mi dedo en el grafico, adivinando que era un Crepé de mozarela y jamón. Y el maître me entendió… Pero agregó: “Et pour la boisson? Y me dejó en el limbo por tres segundos,  para remontarme a los años de mi llegada a gringolandia, cuando sin saber inglés adivinaba lo que me decían acertando casi al 100% de veces, cuando me hablaban. Entonces le respondí: “A cold Pepsy, please!”  Y el maître se fue.

El hojear el diario en mis manos solo cumplían una fachada a mi prolongada espera por Marie. Realmente no tenía ningún interés en releer las noticias ya pasadas y menos los abundantes avisos comerciales. Y de tanto en tanto, miraba a mí alrededor y observaba a la gente que ya iba llenando las mesas contiguas. Y una vez más pude comprobar que el mundo se había globalizado no solo económicamente, sino en razas y culturas, tan igual como sucedía en California desde ya muchos años atrás.

Y mientras paseaba mi mirada observando a la gente del café, mis ojos coincidieron con los de una linda joven, sentada a pocos metros de mí mesa, quien me sonrió amablemente. Yo, caballerosamente, respondí con una leve reverencia con la cabeza y una sonrisa en mis labios, y continué con mi observación, sin mostrar mucha importancia al hecho en particular. Aunque para mis adentros pensaba que quizás ella me conocía del portal literario o en Facebook. Intrigado, volví a buscar sus ojos y encontré su fresca sonrisa y alegre mirada sobre mi persona. Y yo solo atiné a responder de la misma manera, para luego refugiarme en el diario, simulando leerlo.

Mientras comía mi Crepé volví a mirarla, y volví a encontrar su dulce mirada y sonrisa. Entonces yo, cogiendo el vaso de hielo con soda, hice un ademán levantándolo, mientras decía con una sonrisa y sin palabras sonoras: “Salud!”

Ella se alegró e hizo lo mismo diciéndome algo que yo entendí como: “Yo té!”

Continué comiendo y bebiendo a sorbos mi soda, mientras pensaba que usualmente mal interpretamos los gestos, creyendo que ella había mal entendido el mío, cuando levante el vaso, como refiriéndome al contenido de mi vaso, por lo que ella me contestó con lo ella bebía: “Yo té!” sin palabras.

Yo ya había terminado de comer mi crepé y mi paciencia por la espera se había agotado también, así que estaba dispuesto a pedir la cuenta y regresar a mi hotel. Pero antes hice el último intento de comunicarme con Marie, solo para obtener la misma decepcionante respuesta de que sistema satelital de esa zona no registraba mi llamada.

Así, mientras tenía el celular pegado al oído, vi como la linda joven se acercó a mi mesa y me dijo: “Yo té!” y con toda naturalidad se sentó en la silla libre.

Yo, muy solicito, llamé al maître con un ademán de mano para que se acercara y ordenarle lo que ella pedía: Un té. Pero la linda muchacha, sonrojada y ofuscada, se levantó y se fue, sin antes decirme algo, en voz baja, como un susurro, que entendí como: “bla, bla, bla, la mierdé!”

Realmente yo no comprendí lo que había sucedido y menos aun el motivo del porqué esta bella joven me había mandado a la mierda.

Pero mi confusión fue breve ya que la tan esperada amiga Marie Denueve por fin llegó.

Nos abrazamos, besamos y sentamos, y sin dejarme decir una palabra empezó con un interminable tsunami de palabras.

“Querido Mich, que guapo eres, mejor de lo que aparentas en las fotos de tu portal literario y en Facebook, como me gustan los latinos-hispanos, dios mío, como me gustas Mich. Pero bueno, te pido disculpas por no haber ido ayer a esperarte al aeropuerto, estuve tan ocupada con lo de tu presentación para este viernes que recién hoy lo he finiquitado todo. Vamos a tener como invitados a un poeta español y a un peruano ayacuchano que toca lindo el charango, ambos residentes en París, además de la presencia del agregado cultural del Perú en Francia. Todo eso lo logré recién hoy, en esta mañana, por eso es que demoré tanto, además de que no contestabas tu celular. Te llamé mil veces y nada. ¿Está malogrado? Bueno no importa ya, porque por fin nos reunimos para hablar frente a frente y…” y Marie continuó hablando, asegurándome la presencia de los amigos del portal literario, la comunidad peruana y de países hermanos residentes en Paris, dándome todos los detalles del evento literario y los preparativos para los días siguientes, previos al evento. Mientras yo solo asentía con la cabeza a todas sus decisiones ya tomadas por Marie.

Luego de la andanada de palabras de mi amiga, cambiando de tema, recién pude contarle mi breve experiencia de las 24 horas que llevaba en Paris.

Así, tuve la oportunidad de preguntarle acerca del comportamiento de la bella joven, que de cierta manera podía decir que había conocido en ese Café.

Y le conté todo, con lujo de detalles acerca de lo ocurrido, de lo que me dijo, de lo que creí entender, de lo que pensé y también supuse.

Entonces, Marie me interrumpió con una carcajada interminable. Ella reía como una loca. Sí, realmente como loca, sin importarle que llamara la atención de la gente que estaba en las otras mesas. Al principio me sentí incomodo, pero su risa era tan franca que contagiaba a la risa. Así que yo también reí, aunque sin saber porqué realmente. Hasta la gente de otras mesas empezaron a sonreír y cuando el maître vino sonriendo a ver que sucedía, Marie le contó en breves palabra lo sucedido, y este, soltando una sonora carcajada, comenzó a reír como un loco también.

“Mich, mi querido Mich… Jajajaja oh dios, oh dios!” y no pudo continuar porque la risa se lo impedía. Y así entre risas y las lagrimas provocadas por esta, me siguió diciendo: “Esto tienes que contarlo en viernes, dios mío, no puedo más, me orino de la risa… Jajajajajaja!!!”

Los vecinos de otras mesas, hombres y mujeres, reían también, pero no me incomodé por eso.

Salimos del Café porque era imposible conversar allí sin que a Marie le de otro ataque de risa.

Caminamos un poco, bajo la guía de ella, y encontramos un parque y bancas vacías, en donde nos sentamos a conversar.

Allí pude pedirle que me explicara lo que pasó entre la bella joven y yo, sin percatarme realmente.

Entonces ella me explicó que cuando yo creía que ella me decía: “Yo té!” ella realmente me decía: “Je t’aime!” que suena parecido para tus oídos, pero significa: “Yo te amo!” y no se refería a la bebida de té que pensabas. Y cuando se sentó a tu lado en la mesa, volvió a decirte. “Je t’aime!” pero volviste a creer que te estaba pidiendo un Té. Y Marie soltó una vez más otra carcajada: “Jajajajajaj… oh dios, oh dios!”

“Y cuando llamaste al maître del Café, ella creyó que te ibas a quejar, por eso es que, ofuscada y avergonzada, se fue!” dijo Marie y añadió “Pero luego… Jajajajajaja… Oh dios!… Ella no te mandó a la mierda… Jajajajaja… Cuando ella se fue… Jajajajaja… te dijo: “Bienvenue à la Ville Lumière!” Jajajajaja… y no “bla, bla, bla a la mierdé! Jajajaja… Oh dios, me oriné otra vez!”

19
May
10

Juventud, vejez y rebeldía

Realmente, no sé cuantas veces se ha escrito sobre el mismo tema una y otra vez. Sin embargo parece que cada generación necesita recordarlo de vez en cuando. Especialmente cuando el que escribe pertenece a la que se va.

Veamos lo que aprendí de muy joven de mis filósofos favoritos:

“Don’t criticize what you can’t understand…” Bob Dylan.

“No critiques lo que no puedes entender…”

“In this great future you can’t forget your past…” Bob Marley.

“En este gran futuro no puedes olvidar tu pasado…”

“Generation that forgets his past will make the same mistake…” David Yallop.

“Generación que olvida su pasado cometerá los mismos errores…”

“You may say I’m a dreamer, but I’m not the only one…” John Lennon

“Puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único…”

Resulta casi una tautología decir: que lo que somos hoy es el resultado de lo que fuimos ayer; sin embargo mentes marchitas desde su nacer, que pululan por el alrededor, no lo entienden.

Que yo recuerde, ser joven es muy hermoso, porque la vida nos da la oportunidad de aprender y hacer muchas cosas por primera vez, y la experiencia gratificante que se siente jamás será la misma así recorramos los mismos pasos una y otra vez.

Para quienes duramos algo en este mundo nos resulta muy agradable ver a la gente joven errar y aprender, caer y levantarse, simplemente porque como un “déjà vu” nos vemos reflejados en ellos.

Sin embargo, he visto muchos viejos intolerantes, amargados de la vida y dispuestos a amárgasela a todos quienes lo rodean, en su casa, el trabajo o la calle, apenas encuentran la oportunidad, y me pregunto: ¿De dónde vendrán? También he visto “jóvenes viejos” que ni siquiera llegan a los 30 años y ya han congelado sus espíritus en el futuro tiempo de la decrepitud, mientras sus lozanos cuerpos siguen el curso inexorablemente hacia lo que mas odian o temen, y al que con “mala suerte” llegarán. Recuérdenlos… porque esos son los viejos que luego joden a todos los jóvenes de verdad, en espíritu y edad.

“Old man looks at my life

I’m a lot like you were…” Neil Young.

“Viejo, mira mi vida

Soy muy parecido a como tu fuiste…”

De niño fui travieso hasta el delirio, dolor de cabeza para mis padres y profesores, pero siempre me quisieron porque nunca fui ofensivo. De joven y estudiante universitario, romántico y de izquierda, y hoy, viejo pero no marchito, no soy bombero de mis jóvenes ideas y mantengo la esperanza por un mundo mejor.

Yo… Un viejo joven y entusiasta, celebrando sus 63avo aniversario.

20
Mar
10

JELOU DAMASS AN MADRE FOCASS

“¡¡¡JELOU DAMASS AN MADRE FOCASS!!!”

Cuando me enteré que había sido nominado para el Osca-2010 di un brinco de alegría que casi golpeo el cielo raso de mi Studio. Mi excitación y la bulla que hice fue tanta que mi secretaria entró y se unió a la celebración, así, totalmente alterados y brincando, llegamos a tener un buen orgasmo… y recién me calmé.

“Bueno, es solo una nominación” me dije evaluando lo logrado para luego soñar en la posibilidad de lograrlo el día de la entrega. Hasta aquí, pensando fríamente, dejaba de ser un escritor del montón, excelentes todos ellos, pero desconocidos e ignorados; aunque si ganaba, uuuh… entonces equivaldría a alcanzar mi imposible Nobel en literatura.

He escrito cuentos y novelas y no he ganado ningún premio en mi vida. ¿Por qué? No. No soy malo ni mediocre escribiendo, sino que nunca participo en las convocatorias para los concursos literarios. ¿Por qué? Porque no me da la real gana, ja, ja, ja.

Entonces, ¿Cómo fue que conseguí la nominación? Muy simple. Un director de pacotilla como yo, en términos de fama y fortuna, leyó mi novela y le gustó tanto que quiso llevarla al cine. Y por la suerte de la “casualidad” yo ya había escrito el guión de la misma. Así como él ya tenía el dinero para financiarla procedente de una fundación española. Sería una producción de bajo presupuesto. El resto es historia conocida. El director, los actores y yo no cobramos un dólar de todo esto; los únicos que recibieron algo fueron los trabajadores técnicos ya que ellos no “viven” por amor al arte; y la otra mitad del dinero sirvió para pagar por los equipos, utilería y las diversas instalaciones en donde fue rodado. ¿Faltó dinero? Claro que faltó. ¿Quién lo puso? El padre, el hijo y el espíritu santo, arriba mencionados.

La nominación era para la Mejor Película Extranjera 2010, y todos los que participamos en ella, desde el director hasta el perro guardián, nos dimos por aludidos. ¿No me creen? Entonces, ¿explíquenme cómo fue posible que el guardián, hijo de perra, nos recibiera moviendo la cola, en vez de ladrarnos, cuando fuimos a celebrar la noticia en uno de los sets de filmación?

Lamentablemente no podíamos ir todos, así ladrásemos como nuestra mascota; solo había cuatro invitaciones para asistir a la Ceremonia de Entrega en Hollywood, California.

Felizmente yo vivo muy cerca, en Long Beach, lo que permitió hacer unos ahorros en pasajes y alojamiento y así el director llevar a su adorada esposa, quien lamentablemente no pudo entrar a la sala de entrega por no estar en la lista de invitados.

Debo confesar muy avergonzado que después de estar viviendo treinta años en gringolandia no he aprendido ni jota del idioma inglés. Por bruto, no. Lo que pasa es soy tan anti-imperialista que me he trabado en el coco el proceso de su aprendizaje. Así que, por si las moscas, le pedí a mi hijo menor que me preparara unas palabras para el momento.

Él me aconsejó que lo más importante era estar “culo”, no sé si lo escribí bien pero significaba que debo estar frio, tranquilo, suave. Y que cuando hable, debería sonreír y hacerlo en voz muy alta como cuando el promotor de espectáculos de box anuncia la pelea estelar de la noche en los canales por cable “eichbio” o “shoutaim”.

Cuando entramos caminando por la alfombra roja, el director de la película, don Juan José Campanella, sería el encargado de hablar con los periodistas en español, y si era en ingles me encargaba yo… ja, ja, ja. Así que según lo que aprendí de mi párvulo repartí verbalmente decenas de “quissass, quissass…” creyendo decir “tal vez, tal vez…” y los periodistas no me molestaron más.

Así, al borde de mi asiento, esperé hasta casi el final de la ceremonia para oír las palabritas mágicas: “an de güiner is…”

“El Secreto de sus Ojos” escuché decir y el mundo se nubló para los míos por solo un segundo, porque no había tiempo para más. Así, pude ver varias tetas asustadas celebrando con nosotros cuando caminábamos a recibir la tan famosa estatuilla, mientras que mentalmente me repetía a mí mismo “debo estar culo, debo estar culo…”, e iba buscando en el bolsillo el papelito con el discurso que me había dado mi hijo.

No puedo contar todo lo que pasó porque simplemente no era consciente de los detalles que ocurrían alrededor. Veía luces, rostros, sonrisas, oía aplausos y el tan usado “congratulaishion” y ya la estatuilla dorada estaba en mis manos. Me vi en el pódium con gente al frente de mí, esperándome a que diga algo. Entonces, me acordé de mi hijo, y de su última corrección a mi inglés mal hablado, “papá no se dice madre sino mada!”; entonces levanté los brazos y grite con toda mi alma:

“Jelouuu damasesss an madafocasss!!!”

Y la magia de las palabras dio resultado. Como un abracadabra, todos los allí presentes, desde la diminuta y hermosísima Magali Solier hasta el gran Jeff Bridges se pararon a ovacionarnos. Sí, nos habían reconocido como a uno de los suyos.

¿Y mi hijo? Él se revolcaba de la risa con sus amigos en la “livinrrum” de mi casa viendo la ceremonia por la TV.

Cuando llegué muy de madrugada a casa, encontré a mi hijo y su pandilla de escolares de la secundaria durmiendo en la alfombra. Entré despacio y con cuidado para no pisar a nadie. Entonces vi una nota sobre el “cofitaibol” que me llamó la atención. La tomé, fui a la “refri”, saqué una cerveza y salí al patio de atrás para entrar a la “yacusi”. Allí leí la nota. Era una lista de palabras en inglés, su pronunciación y el significado, que yo no vi al irme a la ceremonia. Al leerla casi me ahogo de la risa en la maldita “yacusi”. La nota decía:

“Papá cuida tu pronunciación, no se dice “culo” sino “cuul”, se escribe “cool” y quiere decir “tranquilo, fino, frio”. Por favor, no vayas a decir lo que te enseñé porque todo es una broma con palabras muy feas, ¿no me crees? Te explico: si dices “quissass” se escribe “kiss ass” y significa “besa el c…” es muy feo para escribirlo, dad. Si dices “damassess”, se escribe “damn ass” y significa “burro estúpido” ¿esta, no es tan malo no? Pero por nada en el mundo digas: “madafakers” porque es tan malo que ni sé cómo se escribe, pero su significado es como para salir corriendo antes que te maten porque estás insultando a sus madres… aunque los jóvenes, roqueros y raperos lo usan todo el tiempo para saludarse entre ellos, yo no, papi. Papá, mejor habla en español, lo haces muy bien y toda la raza te lo agradecerá.”

Dejé la nota a un lado con una sonrisa en el alma. Y medité: “Felizmente salió “okei” y les caí bien a todos… Ahora, tengo un Oscar… pero este cabrón de mi hijo va a ser mejor que yo”

PS: La película “EL SECRETO DE SUS OJOS” del director y guionista: Juan José Campanella; con los actores principales: Ricardo Darin, Soledad Villamil y Guillermo Francella, además de todo un extraordinario elenco de actores secundarios, personal técnico y de utilería, lograron hacer realidad una gran película. El Oscar 2010 ganado cayó en muy buenas manos. Felicitaciones hermanos argentinos, su premio nos enorgullece a todos. “El secreto de sus ojos” está basada en la primera novela del escritor argentino Eduardo Sacheri “La pregunta de sus ojos”. Mis mejores reconocimientos al autor.

06
Mar
10

Como mi Hermano Siamés

Él sale de muy dentro de mí, diría que de mis entrañas y lo llevo pegado justo a mi espalda. Por un tiempo se escondía prudentemente cada vez que me miraba en el espejo. Dicho sea de paso, las personas con quienes trataba no se daban cuenta de su presencia. Pero, recientemente no puedo controlarlo, se le ha dado por mostrarse sin ningún pudor, temor, vergüenza o, mejor dicho, sin ninguna restricción, y he empezado a tener problemas. Él es más que horrible, es despreciable.

A veces lo olvido por breves instantes pero él se encarga de aparecer. Me avergüenzo de llevarlo a todo sitio sin poder liberarme de su presencia. Está conmigo día y noche, haga frio o calor; mientras almuerzo, ceno o descanso; esté en la más absoluta intimidad o en público; no me deja ni puedo dejarlo y siento que me está destruyendo.

Busqué ayuda y consejo en mis amigos porque quiero controlarlo y me dijeron que todo dependía de mí, de que era con amor y paciencia como podía resolver este problema… Como ven, no resultó.

Hoy en la mañana, mientras me peinaba delante del espejo, se le ocurrió mostrarse una vez más. Entonces vi su horrible rostro, deforme como un monstruo, asomarse por mi espalda. Con una repugnante expresión  de autosuficiencia y desprecio. Pero lo peor de todo es que me di cuenta que mis facciones se van pareciendo a las de él.

No puede ser, tengo que solucionar esto antes que me destruya. Iré al doctor.

“Doctor, tengo un problema muy grave, no tengo paz en ningún momento… Siento un odio tan profundo que me corroe el alma y no puedo liberarme de él…”

31
Oct
09

SIN PELOS EN LA LENGUA…

Isabel Sarli4

ISABEL SARLI... 1962. DIOSA SEXY ARGENTINA.

Desnuda en la Arena” fue la primera película erótica que vi, mejor dicho me escabullí en el teatro para verla, cuando justo entraba a la dulce etapa de la pubertad.

“Pubertad” fue una palabra que nunca busqué en el diccionario pero que inmediatamente la asocié con la maraña de vellos que aparecieron en mi pubis. Ajá, me dije, dando por sentada la asociación del hecho, las ideas y palabras.

Al ver la película, cómodamente sentado en el teatro de mi barrio de aquel entonces, gocé por brevísimos minutos del panorama de la mismísima enmarañada zona púbica, que ahora me brindaba la voluptuosa polla de doble pechuga: Isabel Sarli, y sin el permiso de Armando Bo, simplemente se armó algo aquí abajo y tuve la misma reacción de un burro.

¿Por qué? Se preguntarán. Bueno, les explico.

Primero, porque como un animal sin raciocinio, tan pronto vi la pecaminosa escena mi reacción fue inmediata. Sentí una dulce sensación que recorrió mi alma, me hizo suspirar y luego endurecer algo de mí que me hizo asociar al dios Eros y sus bacanales, de mis clases de historia universal, con la dureza que se producía allí debajo, pidiendo permiso a empellones entre el follaje de vellos y la cremallera de mi pantalón.

Y segundo, por otra razón más, que explicarlo sería pornográfico; un poco parecido al álgebra ya que se refiere al miembro elevado a su máxima expresión.

“¡Los hombres son unos burros!” me dijo mi primera enamorada, la segunda también y así sucesivamente hubiera seguido hasta el infinito, si yo fuera inmortal; pero no sólo de enamoradas sino de todas las amigas con quienes pude hablar con la confianza suficiente, para que me explicaran que los hombres somos unos tontos, insensibles, egoístas, materialistas, inútiles en el mejor momento, mechacortas, choqueyfugas, meteysacas  etc, etc… que sintetizaban con la palabra: “Burro”; pero que yo siempre lo asocié con el único detalle físico con que podíamos compararnos con el aventajado animal… en sueños.

“¡Lo que tuviste fue una erección, tonto!” me explicó musicalmente mi enamorada, una chica muyyy mala, aunque no usó el adjetivo, “Burro”, para calificar mi falta de vocabulario, algo en lo que ella era experta. De allí en adelante esas palabras y todas sus variaciones quedarían asociadas en mi cerebro… de “hormiga o burro”, como quieran, lo dejo a su discreción.

Ella me enseñó muchas cosas más, como dije: tenía un buen vocabulario, pero era el ejercicio de la “lengua y bocabulario” en lo que más destacaba. No me importó mucho su currículo porque en esas épocas aun no despertaba mi morboso libido a plenitud, sino era su angelical rostro lo que me atraía, pero como dije también: ella era muyyy mala!!!. Me enseñó anatomía aplicada y geografía. En donde aprendí manualmente e “in situ” sus depresiones y protuberancias con sus respectivos nombres científicos y vulgares.

Así me convertí en un Rodrigo de Triana al ver y saltar como un loco ante su enmarañado y virginal bosque, en Colón tan pronto pude pisarla y besar sus orillas, y en Magallanes cuando me escurrí por su húmedo y tormentoso estrecho… Ah, me olvidaba de Orellana, quién perdido y de casualidad navegó desde el Perú por el Amazonas hasta su desembocadura: el océano Atlántico, y así, descubriendo el Brasil (¿?)… Sí, también lo fui, sólo que yo, tan extraviado como él, humildemente llegué a Potosí.

Juro que todo esto es totalmente cierto, sucedió a mi arribo a la pubertad y debut de adolescente. “¿Adolescente?” palabra que no sé porqué la asocio con el Rock y la enfermedad. ¿Vendrá de “Adolece…?” o de mi pasajera adicción por “Rosy y sus cinco hermanas” previa a mi primera enamorada.

Bien, así fue el debut de mi quinceañera pubertad en el verano del 62. Y luego, terminadas las vacaciones escolares, regresé al colegio privado de curas Salesianos en donde estaba internado. Donde las inquisidoras miradas de los mal disimulados célibes descubrieron que yo ya no era el niño inocente que había dejado el colegio el pasado diciembre… Sino un burro hecho y derecho.

Esto se los he contado sin pelos en la mano… Oh perdón, quise decir sin pelos en la lengua… Oh shit!!!… La corrección resultó peor que el error… Bueno, mejor lo dejo como está y ya.

Mi primera novia, 1962. Hoy
Mi primera novia, 1962. Hoy

PS: Mi primera enamorada, como siempre sucede, me dejó por otro burro más experto tan pronto me fui al internado. Yo sufrí pero la olvidé. Hace poco tuvo el descaro de enviarme una foto suya para hacerme ver lo que me perdí… Ufff, de lo que me salvé ¿No es cierto amigos?

06
Jul
09

EL DIABLO, PARA SERVIRLO A UD.

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DE MICHAELANGELO BARNEZ
Hola, creo que ya conoces mi nombre: Soy el Diablo. Y he estado por aquí desde que apareció tu conciencia. Sí, justamente cuando apareció Dios. Y déjame decirte que soy tan poderoso como él. Bueno, a decir verdad, porque no me gusta mentir por las puras albóndigas, él es un poquito más poderoso que yo, sino, no hubiera podido echarme del cielo cuando me sublevé. Pero no tanto eh, porque él, así tan grande como se cree, no puede entrar a mi cielo: El Infierno. Entonces, así convivimos ambos dentro de ti.
Pero no quiero hablar de él, resulta muy aburrido ¿Acaso no has leído la biblia o la historia sagrada? Uff resulta aburridísima porque él siempre gana, pero en mi descargo te pregunto: ¿No sabías que la historia la escriben los que ganan? Bueno pues, que esperabas.
De lo que quiero hablar es acerca de lo tan poderoso que soy yo ¿No me crees? Te lo demostraré:
¿Recuerdas que Moisés encontró a parte del Pueblo Elegido adorando ídolos, justamente al bajar del monte Sinaí con las Tablas? ¿Sí? ¿Sabes lo que pasó? Dios mandó matarlos, y Moisés muy obediente degolló a más de 3,000 descarriados. En cambio yo, veinte siglos después, maté a seis millones de ellos en los campos de concentraciones y cámaras de gas. Además de los 60 millones que maté en esa guerra ¿Ves?
¿Recuerdas la destrucción de las ciudades del pecado, Sodoma y Gomorra, por Dios? Eso no es nada comparado con la destrucción que hice 2,000 años más tarde en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, en donde maté a más de 300,000 inocentes de la población civil en un instante. ¿Ves?
Ya, ya, ya. Me vas a decir que el poder no sólo se mide en muerte y destrucción, sino en el amor… Ja, ja, ja… iluso… Entonces, te pregunto: ¿Cuánta gente pobre e inocente muere en todos los desastres naturales como los terremotos, tsunamis, tifones, huracanes, tornados, u otros como los accidentes, etc.? Pero aun así eso no es nada comparado a mi poder, porque al final yo destruiré lo mejor de su creación: Al Género Humano. Sí, a los 7,000 millones que viven en este planeta con la polución, el calentamiento global o las armas nucleares.
Sí, sí, sí… nuevamente estoy hablando de muerte y destrucción ¿Pero, existe otra cosa en el mundo más importante que la vida? No, no hay nada. Sin embargo soy tan poderoso que siembro la avaricia ilimitada del poder y la riqueza en algunos hombres, que como consecuencia traerán la destrucción de su propia habita, y así la de todos.
No me crees ¿No? Entonces dime, que hace o ha hecho Dios que yo no pueda destruir.
¿Qué, me vas a contar la historia de la creación en 7 días? No jodas pues.
Entonces un arcángel se apareció y le respondió al Diablo: “Te creó a ti, como opción del mal, para que el hombre en su conciencia tenga en sus manos la libertad de escoger su destino”
Y el Diablo, cuernoscaídos y con el rabo entre las piernas, se marchó cabizbajo… ¿Rendido? No, sino a seguir promoviendo el desmadre entre los hombres, con mucha fe en que el apocalipsis llegará algún día.

27
May
09

YO… ¿AL PACINO?

El pasado 18 de Mayo fue mi cumpleaños y la pasé encamado toda la bendita mañana con soledad, no en una aventura erótica, como cuando tenía 19 años, sino solo y enfermo cumpliendo mis 62’s. No sé sí era por la edad o, ¡Carajo! por la edad, pues ya no hay otra excusa, creo; aunque le quedaba una posibilidad a la jodida pandemia del porcino, porque estaba con fiebre y escalofríos, además de los dolores musculares y de las coyunturas óseas. Exactamente como si me hubiera atropellado un camión o después de haber bailado toda la noche con Shakira “Ojos Así”, sólo la partecita que Uds. ya saben, esa con los cascabeles en la cadera.
Y para reanimarme en la noche me di un duchazo y así recibir a mi mejor amigo, Eduardo, quien venía a visitarme a pesar de haberme negado a recibir a todos los que generosamente me llamaron por teléfono para saludarme.
La cena estuvo deliciosa y la conversación mejor, acompañado de mi nieto Raymond, de mi hijo Ernesto y de su esposa Rocío, quienes se encargaron de todo, y además mi amigo.
Pero después, tan pronto me quedé solo, como si hubiese tenido un contrato con la enfermedad, el malestar regresó multiplicado por, no sé, me gustaría decir por un infinito para que así nada pueda superarlo más tarde.
Así que, como me creo sabio, por lo viejo, me auto mediqué y tomé 1000 mgs de Paracetamol, y los dolores y el malestar general desaparecieron.
¿Que querían que haga si estaba en el Perú? ¿Que vaya a Emergencia pasada la medianoche y regrese a mi casa con algodones en los orificios nasales, oídos y otros, y en una caja de madera por una simple gripe? ¿O, en el mejor de los casos, me secuestren y pongan en cuarentena en una pocilga de hospital estatal acusado de portar la “Porcina”, salir en todos los noticieros del día siguiente, para que luego el gilipollas Ministro de Salud se disculpe por la falsa alarma? ¿O llame al Doctor a esa hora para que me recete 1000 mgs de Paracetamol y me cite a su consultorio al día siguiente? “No way José”. Así que, calculando el mal menor, que ahora esta de moda, opté por tomar las dos pastillas y luego me fui a dormir como bebito recién bañado y repleto de leche. Como ven, ya no estaba en mis cabales.
Al día siguiente, temprano, porque no estaba dispuesto a repetir el paliativo sino a curarme, fui a ver al doctor. Y así fue, estrictamente a la letra, yo lo vi pero él no vio nada en mí, a pesar que a esa hora ya todo el malestar había regresado. Me pidió que abriera la boca para verme las amígdalas, me auscultó con su estetoscopio el pecho y la espalda, y yo me dije para mis adentros: “Carambas, este joven doctor esta siguiendo la rutina médica… Él sabe…”, luego tendría que tragarme mis pensamientos.
El Doc me dio unas palmaditas en el hombro y me dijo: “Señor Michaelangelo… Ud. No tiene nada…”
Si el asunto era acerca de dinero hubiera acertado, pero no.
“¿Nada? ¿Nada de qué, Doctor?”
Y sonriendo me dijo muy comprensivo “Ud. está sano… Pero quizás el cumplir 62, como me contó, lo haya deprimido y crea que tiene los síntomas que me dice. Pero como psicoterapia le voy a recetar que tome 1000 mgs de Paracetamol cada 8 horas si es necesario, es inofensivo” y sonriendo me alcanzó la receta. Yo lo miré a los ojos, sonriendo también, pensando: “Fuck you!!! por eso muere tanta gente… en manos de semejantes doctores”
Claro que las pastillas me iban a calmar el malestar, eso lo sabía desde chiquito, pero no era lo que esperaba del matasanos quien fue a una universidad por casi diez años a estudiar una carrera médica; era como si un Ingeniero Civil le dijese a un grupo de albañiles lo obvio: que el concreto va endurecer después de unas horas de vaciado.
Sabía que la droga recetada no me iba a curar, pero, lo peor de todo es que aún no sabía lo que tenía. Así que me fui a ver otro doctor porque, terco yo, sigo creyendo en la ciencia medica aunque desconfíe de mis congéneres.
“Hello… Michaelangelo” me dijo el doctor como saludo de bienvenida, después de haber estado esperando 30 minutos en la antesala de su consultorio. Claro está que en ese intermedio tenía que llenar la ficha médica con mis datos personales, los que fueron del conocimiento del matasanos antes de atenderme.
“Are… you… from… Long… Beach”, agregó balbuceando en un inglés rudimentario.
A lo que respondí en ingles, breve y fluido, lo cual no fue entendido por el galeno. Así que prefirió dar por terminado su intento.
Entonces agregó, más afable y cortes “¿Es Ud. Peruano?”
“Si, doctor, soy más peruano que el Pisco” Contesté tratando de mostrar ánimo, ya que no había vuelto a tomar los calmantes con la intención de que el doctor me viera realmente tal como estaba, y evitar así un mal diagnostico.
Entonces, así, con fiebre y escalofríos, y con los malditos dolores de huesos y musculares, me atreví a bromear; que más me quedaba después de los $30 dólares pagados al veterinario gilipollas anterior y los otros $30 al doctor de ahora.
“Doctor… Soy tan peruano que me dicen ‘Vikingo’…” le dije de manera afable.
“¿Vikingo?…-repitió intrigado y añadió-… Bueno, por la barbita y la cola de caballo que lleva como…”
“No doctor…-le interrumpí, y agregué-… me dicen vikingo porque creen que soy un cruce de vicuña con gringo”.
“Ja, ja, ja” rió el galeno y por un instante me olvidé de mis males.
“Que gracioso es Ud. mi amigo” me dijo tratando de calmar su risa.
“Doctor, sólo le estoy diciendo la verdad” y me mantuve serio, que es la mejor manera de contar un chiste, y agregué: “Pero creo que no es justo, porque de gringo no tengo nada, sólo mi cuenta bancaria”
“Pero Ud. luce como un extranjero, debe ser por los años que vive en… ¿Lon Twist…?”
Y tuve que contener la risa para no avergonzarlo.
“Long Beach, doctor, en California… -le corregí amablemente, e inmediatamente le dije-… Pero haciendo más justicia de mi identidad étnica, me dicen Alpachino”
“Ajá… Ya sé, porque te pareces al actor de “Caracortada ¿no?”
“Ya quisiera doctor, pero la realidad es otra, me dicen Alpachino porque soy un cruce de Alpaca con Chino”
El doctor sorprendido rió hasta toser, y tuvo que salir de su consultorio porque se orinaba ante la presión de querer reprimir la risa provocada de una manera tan repentina.
El galeno regresó después de unos minutos mostrando un rostro afable, en el que podía ver que se había lavado la cara para relajarse, controlar la risa y proseguir con su trabajo.
“No esperaba reírme tanto… -me dijo, y agregó mirando la ficha medica-… y menos de un paciente que tiene 40 de fiebre”
“Doctor, sólo por estos instantes he olvidado la fiebre y los dolores”, le dije y me propuse no decir más bromas.
“Bueno, déjeme decirle algo: ‘la risa es el mejor remedio’, y Ud. se está curando… Por favor abra la boca…” Y el doctor prosiguió con la rutina médica.
Efectivamente, yo estaba con una bronquitis “de los cojones” que para combatirla necesitaba más inyecciones y pastillas de antibióticos que mis bromas y las carcajadas que me iban a producir los pinchazos en mi culo del matador o banderillero que fungía de “enfermero”.
¿Y hoy estoy sano? No. Aún no, pero estoy luchando por sanar.
Al tomar mis medicinas me concentro con la mejor actitud de fe, auto sugestionándome, pensando cada vez que las tomo en que las benditas medicinas me van a sanar, porque realmente creo en el poder mental… ¿Poder mental? Veremos. Ya van cinco días… y ojalá que todo esto sea real y no la ilusión de los últimos estertores de mi mente desde una tumba.




“TE VERÉ EN SUEÑOS”

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